La pandemia del coronavirus ha provocado una crisis de gran escala que afecta a todos los órdenes: sanitario, económico, político, social y medio ambiental. Ante la irrupción de un fenómeno tan desconcertante como dramático, el cine proporciona herramientas para comprender un poco mejor lo que sucede y nos puede deparar el futuro. En Midnight Family, un documental rodado en Ciudad de México, vemos un sistema sanitario totalmente colapsado en una megalópoli con 50 ambulancias del sistema público de salud para nueve millones de personas. Mientras se decide en Bruselas cuáles serán las condiciones del fondo de ayuda para superar la crisis en los países más afectados, como el nuestro, la situación recuerda mucho a la que retrata Costa-Gavras en Comportarse como adultos, película en la que refleja con realismo demoledor la hipocresía de los dirigentes europeos durante la reciente crisis financiera que asoló Grecia.

En el documental Complicit vemos la lucha de padres de operarios chinos que han fallecido, muchos por leucemia, por culpa de las malas condiciones higiénicas y laborales de las fábricas de un país en el que convive la alta tecnología con ritos ancestrales. El coronavirus nos enfrenta también a la forma en la que tratamos el medio ambiente y de manera particular los destrozos que provoca la industria alimentaria. Lo cuenta la serie documental Podrido, de Netflix. Y Steven Soderbergh se arroga el título de profeta con Contagio, en la que previó con sorprendente astucia la crisis que vivimos.

Midnight Family, un sistema sanitario colapsado

Galardonada en más de cuarenta festivales como el de Gijón o Sundance, en esta extraordinaria Midnight Family asistimos al horror de un sistema sanitario perpetuamente colapsado como el de México DF. Ante la escasez de ambulancias públicas, unas 50 para nueve millones de habitantes en una urbe hiperviolenta, la familia Ochoa se gana la vida dando vueltas por la ciudad con un vehículo sanitario de su propiedad a la busca de accidentes y tragedias que alimenten el negocio.

Vemos un mundo sórdido a través de los ojos de un personaje encantador como el adolescente protagonista. Un chaval despierto con una sonrisa luminosa, ante cuya mirada se suceden las persecuciones entre ambulancias rivales por llegar al lugar del crimen y ganar el dinero por el transporte, los sobornos de las clínicas privadas a los conductores por llevarlos a sus centros (aunque no sean los más cercanos) y el horror inherente a un negocio en el que muchas veces toca pedir el dinero a la vez que los familiares lloran la muerte de sus seres queridos. Luke Lorentzen dirige, produce, fotografía y hasta se encarga del montaje de esta excelente cinta, muy bien rodada con una fotografía saturada de tonos azulados y rojos, en la que tenemos una perspectiva tan insólita como reveladora de toda una sociedad. Se puede ver en Movistar Plus.

Comportarse como adultos, el drama europeo por Costa-Gavras

Mientras Europa discute acalorada las condiciones del “fondo de recuperación”, mientras Italia y España, sobre todo, presionan para que haya bonos europeos, es buen momento para ver esta contundente película del maestro Costa-Gavras en la que adapta las memorias del ex ministro de economía griego, el célebre Yanis Varoufakis. Le vemos en plena lucha contra el establishment de Bruselas, dominado por los países del Norte con Alemania al frente, para que se suavicen las condiciones de austeridad draconianas impuestas a Grecia. Quizá lo más sorprendente y terrible es la escandalosa diferencia entre lo que dicen los líderes en las reuniones a puerta cerrada y lo que después declaran en las ruedas de prensa. Prohombres tan significativos como Wolfgang Shäuble, ministro de finanzas alemán, y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo quedan señalados en este filme valiente.

Complicit: el precio de la tecnología, corrupción y enfermedad en China

Los “operarios chinos que malviven fabricando móviles” se han convertido en una figura casi legendaria de la contemporaneidad, esclavos por antonomasia del siglo XXI, citados con profusión como icono de los desastres del capitalismo. La inmensa mayoría de ellos vive un traumático tránsito de una vida rural atrasada a las grandes ciudades en un mundo en el que convive la tecnología más sofisticada con costumbres ancestrales, como alimentarse de animales salvajes. En este interesante documental, disponible en Filmin, y dirigido por Heather White asistimos a la lucha de varios padres que han perdido a sus hijos en esas factorías por su exposición a explosiones químicas y agentes como el benceno, el villano de la película.

Perder a un hijo es una tragedia especialmente dura en un país en el que hasta hace poco la gente solo podía tener uno. En el filme, vemos cómo esos operarios se convierten en verdaderos autómatas que trabajan durante 13 horas diarias sin descanso ensamblando pantallas en un sistema en el que carecen de derechos. Descubrimos además corruptelas como los sobornos de las manufactureras, se cita mucho a la célebre Foxconn, a los laboratorios de análisis de enfermedades para que oculten los verdaderos efectos sobre la salud en los empleados de las brutales condiciones de trabajo.

Podrido, la barbarie de la industria alimentaria

No solo algo huele a podrido en los mercados de Wuhan. Un aguacate puede parecer un fruto inocente pero esconde detrás todo un entramado de criminalidad, codicia y desastre ambiental. La serie documental Podrido, de Netflix, investiga en los secretos más oscuros de un negocio multimillonario dominado por las grandes corporaciones en el que, en resumen, los pobres sufren para que los habitantes de países ricos puedan nadar en la abundancia a bajo precio. Detrás del aguacate están los carteles de la droga mexicanos y el desabastecimiento de agua en grandes áreas de Chile, de China se exporta miel adulterada fabricada a costa de dopar a las abejas y el ajo de Asia se cultiva con tantos pesticidas que contiene metales pesados. Los pobres pollos, como es conocido, se llevan la peor parte al ser sometidos a un régimen de esclavitud en granjas avícolas donde llevan vidas de miseria.

Contagio, cómo destruye vidas el virus

La visión de esta película de Steven Soderbergh de 2011 provoca un escalofrío. Como si hubiera tenido una bola de cristal, el director nos muestra imágenes de ciudades desérticas por la pandemia, dirigentes desconcertados ante la gravedad de la amenaza y ciudadanos que mueren en los hospitales de manera cruel y repentina. Por si fuera poco, el virus viene de China, aunque en el filme por supuesto el asunto es de lo más turbio. Conseguir la vacuna que libere al mundo de la enfermedad y la muerte, aquí caen como moscas también jóvenes y niños, se convierte en el gran objetivo de esta película trepidante y profética protagonizada por estrellas como Matt Damon, Jude Law o Gwyneth Paltrow.

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