• El Nobel de Literatura asegura no ser merecedor de un premio “tan profundo, tan permanente”; actualmente trabaja en su próximo texto: un ensayo

Mario Vargas Llosa es el rockstar de la literatura contemporánea, no sólo por la lucidez que evidencia a sus 80 años de edad y por sus siempre polémicas declaraciones sociopolíticas. También lo es por el invaluable legado que, con su trabajo, ha dejado en la cultura de su país y del mundo.

El escritor peruano recibió el lunes por la noche el Premio Leyenda Viva (“Living Legend Award”) por parte de la Biblioteca del Congreso de EU, informaron ayer medios locales. “Su literatura memorable y sus enormes contribuciones a la diversidad cultural en el continente americano” fue considerada a la hora de otorgarle este reconocimiento, explicó el director de la Biblioteca del Congreso, David S. Mao.

“No creo que merezca algo tan profundo, tan permanente. No creo que pueda llegar a ser una ‘leyenda viviente’. Lo de ‘viviente’ sí, pero no lo de ‘leyenda’. Es muy generoso por parte de la Biblioteca del Congreso”, declaró el autor de Cinco esquinas, tras recibir el galardón. El público del repleto Auditorio Coolidge, en la sede de la institución en Washington, reaccionó con una carcajada a ese comentario.

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El Nobel de Literatura 2010 aseguró sentirse muy honrado y asumió la responsabilidad de “hacerlo lo mejor posible para no decepcionar y no quedar muy lejos de lo que este premio de la leyenda viviente significa”. Con el galardón de la Leyenda Viviente, la Biblioteca del Congreso reconoce la revolución que Vargas Llosa provocó en la literatura universal con la expansión de posibilidades en la novela.

“Mario Vargas Llosa ha dado vida a la historia y el carácter de los latinoamericanos en una literatura memorable que ha sido traducida a muchas lenguas por todo el mundo. La Librería del Congreso está orgullosa de honrarlo a él y su trabajo”, indicó Mao.

El premio otorgado al narrador peruano reconoce la trayectoria de intelectuales de diferentes campos por parte de la Biblioteca del Congreso, la más grande del mundo. La institución considera que el escritor revolucionó la literatura universal al expandir las posibilidades de la novela y su contribución ayudó a situar las letras latinoamericanas en el mapa del mundo.

“Se cree que cuando recibes el Premio Nobel estás acabado, que te conviertes en una estatua y, por supuesto, las estatuas no producen. A mí me gustaría morir estando vivo”, dijo el novelista, quien ya trabaja en su próximo texto: un ensayo.

“No hay como la literatura —explicó—para hacerte consciente de los peligros que los diferentes tipos de poder representan y desarrollar el espíritu crítico. La literatura es extremadamente importante para tener un país libre y una democracia real”, ya que cuando las libertades no están garantizadas, las letras “sirven para reivindicar los derechos básicos y defender a los ciudadanos de los excesos del poder”, concluyó el también ensayista y periodista.

La prestigiosa institución concede ese galardón desde el año 2000 en reconocimiento a la trayectoria de intelectuales de diferentes campos. El premio se suma a otros importantes reconocimientos en la trayectoria del autor de Los jefes: el Cervantes (1994), el Planeta (1993) y el Príncipe de Asturias de las Letras (1986).

Tras recibir el galardón, Vargas Llosa participó en un foro moderado por la autora peruana, María Arana, en el que abarcó un amplio abanico de temas relacionados con su crianza, su formación, su amor por la literatura, y el panorama electoral en su país natal. Si Keiko Fujimori, hija del exdictador peruano, Alberto Fujimori, gana la presidencia sería “una catástrofe para el país”, sentenció.

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