Héctor González Aguilar

La obra del español Benito Pérez Galdós fue ampliamente difundida en el México de fines del siglo XIX; las historias y los personajes de sus novelas, totalmente españoles, tenían algo en común con el ambiente de nuestro país, a decir de algunos.

Después del autor de El Quijote,  Miguel de Cervantes Saavedra, Benito Pérez Galdós es considerado el mejor novelista español, no tanto por su fecundidad -más de setenta novelas- sino porque fue capaz de captar el sentimiento y la idiosincrasia del pueblo español de la segunda mitad del siglo XIX.  

Nació el diez de mayo de 1843 en Las Palmas, Islas Canarias, a los 19 años partió rumbo a Madrid para estudiar la carrera de Derecho, misma que abandonó para incursionar en el periodismo, a partir de 1870 se dedicó a la literatura. La prolijidad de su pluma le cobró factura, sus últimas obras no las escribió, debió dictarlas por causa de su ceguera.

La obra de Benito Pérez Galdós comenzó a llegar a México cuando el país estaba entrando a una etapa de estabilidad y los escritores –sobre todo Ignacio Manuel Altamirano- pugnaban por crear una literatura auténticamente nacional. Gracias al investigador J. H. Sinnigen, ahora sabemos que muchas de sus novelas, y algunas obras de teatro, fueron difundidas en diversos periódicos y revistas. 

Según Sinnigen, Pérez Galdós probablemente fue el escritor extranjero más editado y más leído en México en una época en que todo lo francés, incluida la literatura, estaba de moda. Era usual que las novelas se distribuyeran a los suscriptores como un folletín agregado a los periódicos; luego, cuando el folletín llegaba a su fin, se podía adquirir en forma de libro.

Entre 1874 y 1899 se publicaron 35 obras de Galdós, la mayoría novelas, algunas tuvieron varias ediciones, como TrafalgarDoña Perfecta y Marianela; lamentablemente, de estas ventas ni un centavo le correspondía al autor, que de algo le hubiera servido, pues los biógrafos dicen que en los últimos años el escritor sufrió penurias económicas.

El primer periódico que se interesó en Galdós fue La Iberia, que era dirigido por el español Anselmo de la Portilla; la primera novela que se publicó como folletín, en 1874, fue Trafalgar, la historia inicial de Episodios nacionales, un conglomerado de 46 novelas que ofrecen una visión de la historia española. Además de La Iberia, las obras de Galdós aparecieron como folletín en El siglo XIXEl NacionalLa República y otros.

Tanto en periódicos como en revistas se hablaba del escritor español; por ejemplo, Manuel Sariñana Ramos, articulista de El siglo XIX, escribió en 1896 que parecía que Pérez Galdós había recorrido los pueblos mexicanos, pues los había retratado en Doña Perfecta. Fue un escritor admirado por sus contemporáneos mexicanos, quienes lo veían como un modelo a seguir, dado que la novela nacional apenas estaba surgiendo. Hubo escritores mexicanos que lo conocieron personalmente, como Justo Sierra y Amado Nervo, y otros más sostuvieron correspondencia con él.

Un profundo admirador de Pérez Galdós, el jalisciense Victoriano Salado Álvarez, tomando como ejemplo la magna obra Episodios nacionales, publicó a principios del siglo XX dos novelas históricas –en varios volúmenes- de tema mexicano que hoy conocemos como Episodios nacionales mexicanos.

En el año de 1901, el periódico El Imparcial publicó la noticia de que Pérez Galdós realizaría un viaje a México; al parecer, el escritor tuvo la intención de realizar el viaje pero éste nunca se llevó a cabo. Su influencia en la literatura mexicana fue disminuyendo paulatinamente, pero cuando inició la época dorada del cine mexicano sus obras fueron aprovechadas, se sabe de ocho filmes basados en novelas de Pérez Galdós, la más conocida es Doña Perfecta, dirigida por Alejandro Galindo, en 1951.

Galdós murió en Madrid en 1920, con motivo de su centenario luctuoso la capital española declaró 2020 como el Año Galdós, aunque no tuvo el realce planeado debido a la pandemia del coronavirus. 

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