Bob Dylan no escribe canciones, sino poesía, por eso merece el Nobel

Anuncios
Anuncios

Los pasajeros de Luis Gastélum

Daniel Cisneros*

Todos viajan en el bar de un tren, donde Bob Dylan interpreta La respuesta está en el viento. Sonrientes, Elena Poniatowska y Nélida Piñón se acercan a Susan Sontag para saludarla. A dos metros de ellas, García Márquez le pregunta a Jorge Amado: “¿Cómo están las putas de Bahía?”. Pita Amor declama sus poemas en medio del vagón y Carlos Monsiváis la mira mientras acaricia a sus gatos. Al llegar, Octavio Paz evita encontrarse con José Saramago. Y, por su parte, Buñuel, Bergman, Coppola y Orson Welles critican los efectos especiales del cine actual…

Esto imagina Luis Gastélum que harían los personajes de su libro Pasajeros con destino. De escritores y otros viajeros (Editorial Hojas de Papel Volando) si estuvieran reunidos en un tren. Ayudado de la crónica, el cuento y el artículo, el escritor sonorense radicado en Xalapa, Veracruz, nos muestra la vida de 52 destacados miembros de la cultura.

–Todos estos textos han sido publicados en el semanario Punto y Aparte de Xalapa – dice el también periodista durante una conversación con El Financiero–. Decidí compendiar mi trabajo de diez años para facilitar su lectura, o relectura, recordar lo que he escrito y enfrentar lo que viene en el futuro.

Para nuestro entrevistado, lo único que une a los personajes de Pasajeros con destino es “la creatividad y la genialidad, pues son distantes en su biografía, temática, obra y estilo”. Lo cual lleva a preguntarle sobre el criterio para seleccionar a quiénes aparecen en las 321 páginas de su libro:

–No me tenté el corazón y dije: estos son los mejores. Traté de presentar diversas manifestaciones de literatos, cineastas y músicos. Además, pensando en la relación entre periodismo y literatura, introduje un texto sobre César Borgia que me pareció ilustra esa simbiosis. El libro no pretende ser un sesudo manual de autores, sino una alternativa periodística para contar cómo es un creador.

–Es notorio que sólo presenta a cuatro mujeres: Pita Amor, Nélida Piñón, Elena Poniatowska y Susan Sontag.

–Bueno, si nos vamos al contrapeso de escritores y escritoras, pues ganan los hombres. Pero no tiene ninguna intención sexista, porque no leo literatura por sexo. No voy a mi biblioteca y digo: “hoy quiero leer a una mujer literata y mañana a un hombre”. Creo que el papel de ambos en la cultura y en la literatura es igualmente importante.

–Norman Mailer, Gabriel García Márquez, Ernest Hemingway y Ryszard Kapuscinski no sólo desfilan en su libro, también lo hicieron por el periodismo y la literatura. ¿Qué piensa de esta creciente fusión?

–Que resulta ocioso hablar de diferencias entre literatura y periodismo. Hay un periodismo que respeta los géneros y que vemos comúnmente, como la nota informativa, pero también está el reportaje y la crónica, en donde, según el tratamiento, se puede rayar un poco en la literatura. Por ejemplo, García Márquez se pasó varios años en las salas de redacción antes de ser el gran escritor que conocemos. Yo me guiaría más por un dicho de este literato colombiano: “Lo que la gente quiere es que le cuenten cómo le suceden las cosas a la demás gente”.

–¿Y qué lugar ocupa México en el periodismo literario?

–Es uno de los mejores. Lo pondría en el mismo nivel que a Argentina, Colombia y Perú. Porque Estados Unidos sigue haciendo un buen trabajo en este rubro, pero no es como aquel que hicieron Truman Capote, Tom Wolfe o Norman Mailer, por ejemplo.

–Aborda a varios ganadores del Premio Nobel de Literatura entre los que figuran Günter Grass, Ernest Heminway, Orhan Pamuck, Octavio Paz, José Saramago…

–Los escritores que mencionas tienen una indiscutible calidad literaria, por eso les dieron el galardón. Aunque habrá quién te guste o no. Y, por otro lado, sobra decir que los académicos de Estocolmo tienen una tendencia política o de rareza al entregar el Nobel. Parece que a la hora de la elección suelen decir: “Ahora se lo damos a un escritor de lengua desconocida” o “ahora toca el turno de Sudáfrica y después de América Latina”.

–También se detiene en los grandes ausentes de este premio como Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Ryszard Kapuscinski…

–Claro, porque su ausencia obedece a la misma tendencia política o de rareza que van intercalando año con año. Por decir algo, el año de la nominación de Kapuscinski buscaban concedérselo no a un escritor conocido por sus ensayos, novelas o poesía, sino más por su obra periodística o de poética en el caso de los cantautores. Pero entonces se lo dieron a un dramaturgo: Harold Pinter. Y otros ejemplos de omisiones son Rulfo, Borges y Jorge Amado.

El agrado de Gastélum por el cine se refleja en sus textos dedicados a Luis Buñuel, Ingmar Bergman, Francis Ford Coppola y Orson Welles: “En los cuentos que he escrito la cinematografía, que estudié en el CUEC, me ha sido muy útil por el manejo de imágenes”.

Pero, sobre todo, el periodista muestra su gusto hacia el cantante Bob Dylan al incluirlo en un libro predominantemente de escritores: “Está porque no escribe canciones, sino poesía. Su figura es emblemática y tiene su propia forma de ver el mundo. Por eso, incluso, ha sido mencionado en varias ocasiones como candidato al Nobel. Y creo que se lo merece”.

–Menciona a los personajes marcados por México. ¿Por qué?

–Porque hemos tenido la tradición de acoger exiliados. Augusto Monterroso encontró en nuestro país un ambiente propicio para desarrollar su obra. Traven halló el desfogue de sus sentimientos a favor de los contextos étnicos en nuestro país y creó una gran obra. El mismo García Márquez y hasta Le Clézio, quien al recibir el Nobel dijo: “Es para México”.

Para concluir, Luis Gastélum nos comparte uno de sus encuentros con García Márquez durante el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, en donde al pedirle una opinión con motivo de la adaptación de sus historias al cine, el novelista le respondió: “Prefiero que me vean doce millones a que me lean dos mil gentes. Aunque yo preferiría la telepatía: echarme en mi hamaca, imaginar una historia y transmitírsela a todos los habitantes del planeta. Y una vez terminada, todo mundo de regreso a su quehacer cotidiano”.

* Entrevista tomada de El Financiero, realizada en julio de 2011, con permiso de su autor y del entonces Editor de Cultura del periódico, el poeta, escritor y periodista, Víctor Roura

Publicidad