Daniel Martínez Olivera, coordinador general de la Escuela Veracruzana de Cine “Luis Buñuel”, afirmó que el cine es la máxima representación actual del arte, ya que es un espejo de cómo vivimos en realidad, la forma en que nos expresamos y reproducimos en nuestra sociedad, así como de nuestros anhelos, sueños y esperanzas.

Así lo planteó durante la presentación de cinco trabajos finales realizados por alumnos del quinto semestre de la Licenciatura en Cinematografía, la cual se llevó a cabo el 15 de febrero en la Casa del Lago de la Universidad Veracruzana (UV).

Daniel Martínez explicó que los cortometrajes ─con una duración promedio de 10 minutos─ son cinco ficciones que abordan temas de cuestiones sociales, corte fantástico e intrigas.

Aseguró que estos proyectos cumplen con su principal objetivo: transmitir ideas en el lenguaje propio de nuestro cuerpo, por medio de la expresión artística.

Raúl Ferral Sánchez, director del corto Alma de la muerte, relató que éste representa el viaje hacia la mente de una asesina serial, que se enfrenta al conflicto de cambiar su vida o continuar con los homicidios.

El joven manifestó que realizar este proyecto audiovisual requirió mucho esfuerzo, ya que dirigir un cortometraje conlleva un gran trabajo en el que debe existir una buena colaboración con todos los implicados en el mismo, ya que sólo si se logra la unidad entre éstos, el filme puede salir adelante.

Mencionó que un filme puede interpretarse de muchas maneras, pero lo que espera causar en el público que observa su obra son sensaciones, ya sean positivas o negativas.

Sofía Aristegui Rodríguez, directora del cortometraje Tlalican, narró que la obra muestra la historia de una niña que vive en la zona serrana del país, quien en contra de su voluntad es vendida por su familia tras experimentar su primera menstruación.

Sofía relató que la intención de su corto es mostrar que esta situación aún ocurre en México, ya que para realizar el guión del mismo se basó en una experiencia de personas cercanas a ella; añadió que el proceso de grabación fue difícil, debido a que los actores eran amateurs y se debió fondear el proyecto, proceso que requirió tres semanas para recolectar los recursos económicos necesarios.

Espera que quienes vean su filme sepan que la venta de niñas en zonas serranas del país es una realidad, para que así tomen conciencia y ayuden a desaparecer este acto.

Publicidad