Ayudar a los espectadores a entender el proceso de transformación de las salas de cine es el objetivo del documental “Close Up. Memoria del Cine Corregidora”, del director Isaac García Venegas, quien pretende llevarlo a la mayor cantidad de festivales posibles tanto a nivel nacional como internacional.

El también coordinador del Laboratorio Audiovisual del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) tiene el propósito de mostrar a las nuevas generaciones lo que era visitar y apreciar una exhibición cinematográfica en décadas pasadas.

Dichas exhibiciones eran realizadas en recintos enormes de colonias populares y pudientes de cualquier ciudad del país, e incluso del mundo, y “ponían mayor énfasis en el espectador y no en la filmografía, lo cual es muy novedoso para historiadores urbanos de zonas populares. En cada uno de esos cines hay muchas historias que contar”, aseguró García Venegas.

Ese interés se suma al de reflejar el potencial social y político que tiene el género del documental, que para García Venegas contribuye a “recuperar la memoria colectiva” de las sociedades.

“De ahí mi interés por presentarlo en festivales y muestras, y crear un debate, y de esta manera buscar y encontrar al espectador en busca de ese tipo de experiencias”, expresó en un comunicado.

La primera presentación del documental fue realizada en una función privada en la que se dieron cita amigos del director y el equipo creativo en las instalaciones del antiguo Cine Corregidora, hoy Fábrica de Artes y Oficios (FARO) Aragón.

Sobre “Close Up. Memoria del Cine Corregidora”, García Venegas señaló que la importancia del trabajo es rescatar la experiencia social que implicaba ir al cine, no como un espacio de apreciación cinematográfica, sino como un espacio social de articulación colectiva.

Antes, ir al cine era una experiencia única, en la que la gente disfrutaba ir con la demás gente a ver películas. Ahora van sólo a consumir cosas, sin fijarse en los demás, e incluso, no recuerdan qué película fue la que vieron, pues se cierran en su mundo y no permiten que nada ni nadie los distraiga, consideró.

Publicidad