Anoche en Realia, el Instituto Universitario para la Cultura y las Artes, se presentó el libro Bruja del escritor español Alejandro Hermosilla.

Las presentadoras de la obra fueron la Dra. Guadalupe Flores, profesora de lengua y literatura y la poeta y escritora Kory Hernández.

Guadalupe Flores, señaló a Bruja como el arquetipo simbólico de maldad, la misma que a través de los años, en cuentos infantiles escuchábamos o leíamos y nos provocaba miedo y terror.

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“Bruja es la representación de una sociedad que enfrenta a diario la más terrible injusticia, impunidad, los crímenes más sádicos, y es en éstas calles donde deambula con su canto, presagio de horrores y desgracias”.

“Bruja, está escrita en segunda persona, es la continuación femenina donde entrega un caleidoscopio de citas y referencias, es una investigación completa, un vasallaje a la novela gótica, desafía al lector, como el ingreso a un laberinto”.

Kory Hernández expuso el contexto histórico y las características de la novela gótica.

Señaló que la novela gótica surge a la sombra del desproporcionado culto a la razón, culto que rechaza lo sobrenatural en la vida cotidiana .

“No se limita a las historias de castillos, fantasmas, villanos y damas asustadizas, sino que se interna en los laberintos del horror profundo, en temas prohibidos o innombrables; tabú para la sociedad, es decir, desestabiliza y perturba sosiegos, saca a la luz los instintos ocultos en ese lugar llamado mente donde el decoro desaparece”.

“La complejidad de la novela gótica viene sustentada en la construcción de su lenguaje y en sus motivos que le originan; busca la sensación del miedo, el éxtasis de lo sublime, esto no solo en función de los elementos sobrenaturales, sino del momento histórico y sus manifestaciones que surgen en torno a sucesos reales al poner al mismo nivel el terror y la realidad, esto amplía la dificultad dentro de su temática”.

“Bruja nace de la experiencia de conocer a un ser de la realidad, transfigurado en bruja, la misma que tiene atrapados a cientos de jóvenes para devorar, la que habita en la Nueva Atlántida, tierra que pisa nuevamente Hermosilla. La obra es una construcción de párrafos descriptivos con las características de novela gótica, evolutivas y adaptadas a los contextos culturales actuales. Hermosilla así lo ha recreado con un lenguaje literario soberbio. Leer Bruja, es estar frente a la más intensa y completa cátedra de ensayo gótico”.

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El escritor Alejandro Hermosilla terminó con una sesión de preguntas, en donde resaltó lo siguiente:

Bruja es un libro de brujas, sí, de aquellas que existieron en la mente de los hermanos Grimm, de las que en Salem fueron sentenciadas a la horca o a la hoguera para ser purificadas en manos de un juez puritano implacable; sentencia que después intentara resarcir Nathaniel Hawthorne, descendiente de aquel juez, en la novela La Letra Escarlata. En Bruja, la bruja es la que narra historias antes de comerse a un par de gemelos perdidos en el bosque, bruja, es la que provocó un destierro, la que inspiró a través de su malignidad, la descripción de las historias que como bloques arman la cimentación literaria de elementos reales, simbólicos, de denuncia y de retórica. Es una espiral de sucesos e imágenes donde integra al Marqués de Sade, los cantos y versos de la inmundicia, representados en el lienzo de El Bosco, La cenicienta, La bella durmiente y Alicia en el país de la maravillas.”

“La aportación de Bruja dentro de la ficción gótica y dentro de las letras, no se reduce solamente a escenarios específicos, trata de arrojar luz dentro de esta pasta negra, para recuperar un período, un sub-género olvidado y mal interpretado, puede rastrearse palabra a palabra con un argot poético, donde se diseminan las historias”.

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