El Premio Nacional Carlos Montemayor 2021 se entregó este domingo en una ceremonia que hizo patente el legado del intelectual y creador chihuahuense (1947-2010), comprometido con los movimientos sociales del país y la difusión de la cultura de los pueblos originarios. Asimismo, se recordó la represión contra familias de opositores durante casi medio siglo y su lucha por la verdad y la justicia.

En el Complejo Cultural Los Pinos cada mención de las personas que lucharon por un país mejor y fueron víctimas de la guerra sucia fue respondida con aplausos que expresaban dolor, admiración y respeto, en el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora hoy.

El reconocimiento fue entregado a representantes de las familias Tecla Parra, Jiménez Sarmiento, Gallangos Cruz, Gorostiola Toriz, Cabañas y Corral García, quienes hablaron de la gran cantidad de injusticias que sufrieron por la participación de algunos de sus integrantes en el movimiento armado de izquierda; asimismo, exigieron el esclarecimiento de los delitos cometidos en su contra.

Susana de la Garza, presidenta del comité organizador, explicó que “esta gran fiesta de reconocimiento” surgió en 2010 por la necesidad de proteger a luchadores sociales en riesgo por su trabajo en beneficio de los sectores más marginados de la sociedad.

“Asimismo, (el Premio Nacional Carlos Montemayor) se otorga a personas que contribuyen desde las ciencias, las artes o el periodismo a dar voz a los que históricamente han sido silenciados.”

Recordó a integrantes del comité organizador que han fallecido durante los 11 años de desarrollo del premio, como Salvador Gaytán, del Movimiento 23 de Septiembre; Fausto Trejo, del Comité del 68; Luis Sosa, del movimiento ferrocarrilero, y, hace unos meses, Mario Cartagena, El Guaymas, integrante del Comité Eureka y de la Liga Comunista 23 de Septiembre.

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Relató De la Garza que ante la detención de Miguel Nazar Haro, en 2004, Montemayor, quien fuera su esposo, dijo: “ahora toca al Poder Judicial cumplir con una específica responsabilidad: no confundir la integridad del Estado con la impunidad de un gobierno; no encubrir la impunidad del México de ayer ni del México de hoy”.

Semo, galardonado

El historiador Enrique Semo (Bulgaria, 1930), quien fue uno de los galardonados, refirió en entrevista con La Jornada que Carlos Montemayor fue y es “un intelectual de primera. Excelente en muchos estilos creativos y de pensamiento. No se le ha dado el relieve que merece porque siempre fue independiente de los gobiernos. Además, gran parte de su literatura está dedicada a las guerrillas de Chihuahua, Guerrero y Chiapas”.

Durante la recepción del reconocimiento, Semo expresó sentirse muy honrado y conmovido hasta las lágrimas por obtener el reconocimiento, “cuyo nombre estará unido para siempre al principio de la independencia intelectual, a la crítica del poder del Estado, a la universalidad del arte y a la profunda raíz de la cultura del pueblo mexicano”.

Integrantes de las familias laceradas por la desaparición o la ejecución extrajudicial de algunos de sus integrantes, y el hostigamiento continuado contra sus descendientes, pidieron la resolución de estos casos.

De parte de la familia Tecla Parra se contó de la desaparición forzada de Ana María Parra Ramos, “quien decidió ser más que una ama de casa; gozaba la literatura y la música clásica”; Violeta Tecla Parra, “joven alegre, creativa e inteligente, congruente con sus ideales”; Adolfo Tecla Parra, “estudiante de secundaria con inclinación creciente por aprender”, y la adolescente Artemisa Tecla Parra, quien “tenía talento para la música y las artesanías”.

Concluyó: “A pesar de los años transcurridos, el dolor sigue presente, intenso, lacerante, así como vigente sigue la necesidad de rescatar la memoria de estos hechos para su no repetición”.

Sobre el dirigente guerrerense y fundador del Partido de los Pobres, Lucio Cabañas Barrientos, y su entorno, la familia puntualizó que “ha sido perseguida, desplazada, ultrajada, violada, asesinada y desaparecida, pero, principalmente, ha sido invisibilizada por los narcogobiernos anteriores. Siempre han cerrado todas las puertas para no darnos justicia y para desaparecer todo tipo de apoyo”.

Al recibir el galardón, la periodista Marcela Turati sostuvo: “Ustedes me han enseñado esta historia de lucha. Este país que tenemos es mucho gracias a ustedes. Nos han enseñado lo que son las palabras dignidad, lucha, justicia y hacia dónde debe caminar este país”.

En la ceremonia, que se convirtió en un sensible encuentro para recordar a los caídos en las luchas de izquierda, los sobrevivientes y sus familias, también se desarrollaron reconocimientos honoríficos a la defensora de derechos humanos Rosario Ibarra, a la poeta diidxazá Irma Pineda, a la escritora Luz María Gaytán Nayares y a los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela.

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