El segmento monolítico de la Colección Histórica del Muro de Berlín levantado en esa ciudad el 13 de agosto de 1961 y derribado el 8 de noviembre de 1989, saldrá a remate este 27 de mayo en el Salón Sadi Carnot de Casa Morton en una Subasta de Oportunidades, informó su propietario Luis Alonso Sordo.

El historiador mexicano destacó, en entrevista con Notimex, que se trata de la pieza 266 de 300 que conforman el catálogo creado por los alemanes en 1989. “El muro se levantó con piezas prefabricadas, llamadas segmentos para su identificación, con peso unitario de tres toneladas, con medidas aproximadas de 3.6 metros de altura, 1.6 de ancho, sobre una base de dos metros. Se construyeron en hormigón de concreto con acero”.

Este fragmento del Muro de Berlín fue entregado a Sordo el 25 de junio de 1990. Salió del puerto de Hamburgo el 14 de julio del mismo año y llegó a México por el puerto Tuxpan, Veracruz, el día 31 de ese mismo mes. El 7 de agosto de 1990 llegó a la Ciudad de México. “Este segmento se encuentra en el mismo estado que permaneció años, como parte del Muro de Berlín que hoy es motivo de estudio”, añadió el coleccionista mexicano.

El muro comenzó a levantarse el 13 de agosto de 1961 por el gobierno socialista de la República Democrática de Alemania como una medida de protección en contra de los que su propaganda llamaba “fascistas”. Llegó a tener una extensión de más de 150 kilómetros y dividió física e ideológicamente la ciudad de Berlín.

Fue símbolo de un mundo dividido entre dos ideologías durante la Guerra Fría: El capitalismo y el socialismo. En 1945, al terminar la II Guerra Mundial, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación por los estados ganadores del conflicto: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética, dijo el entrevistado.

Mientras el lado Oeste que ocuparon los tres primeros países desarrolló una democracia de corte capitalista, la parte Este impuso un gobierno socialista de corte totalitario, lo que derivó en la constante migración de alemanes del Este hacia el Oeste; para detener esto, el gobierno de Alemania del Este comenzó a reforzar sus fronteras.

Esa medida de reforzamiento de fronteras, recordó el también periodista, incluyó la de la capital común, Berlín, que terminó dividida en dos polos. Esa fortaleza desbarató familias y separó amigos, por lo que miles de personas intentaron escapar de la opresión cruzando el muro por arriba, pero cientos murieron en el intento. Además de la barrera, esta división era resguardada por soldados, perros, minas y púas.

Los cambios políticos sucedidos en los años 80 en ambos lados del espectro político permitieron la caída de los países socialistas, entre ellos Alemania del Este, que en 1989 comenzó la destrucción del muro y la unificación de los estados en uno solo.

“Así, diversos fragmentos del muro fueron trasladados a diversos lugares del mundo para recordar a los habitantes del planeta la infamia que implican las fronteras físicas y del pensamiento, así como el horror de los regímenes autoritarios y opresivos. En México existen dos piezas, una de ellas es la que se subastará este sábado.

Algunos de los lugares destacados donde se pueden encontrar fragmentos del Muro de Berlín son la “Zona Cero” donde estuvo el World Trade Center de Nueva York, la sede del Parlamento de la Unión Europea en Bruselas, el Santuario de la Virgen de Fátima en Portugal, los jardines del Vaticano, y en diversas jardines públicos, instituciones y museos alrededor del mundo.

“Su valor histórico es importante porque gracias a su conservación, la juventud de ahora, como la de aquellos años, tiene presente por qué fue construida, lo que representó y representa y por qué fue derribado. De lo contrario, de no conservarse estos segmentos, actualmente se habría olvidado aquel enorme muro”, subrayó el dueño.

El entrevistado invirtió en 1990 alrededor de 25 mil dólares, que es aproximadamente en lo que saldrá a subasta. Esa cantidad es la suma del precio del bloque de concreto y acero, gastos aduanales, traslados y otros gastos provocados por la operación. “Lo traje con alegría y hoy, lejos de sentir tristeza o nostalgia, siento renovado gusto”.

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