Con el estreno de la coreografía “Manada”, de Francisco Illescas y Laura Rocha, y la representación de “La bella y la bestia”, de Luisa Díaz, la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea (ENDCC) celebró 40 años de formar generaciones de bailarines, coreógrafos y docentes con una gala en el Palacio de Bellas Artes.

Asimismo, para conmemorar sus cuatro décadas de existencia, la institución preparó un coloquio interno, donde se analizaron los logros y hacia dónde va, junto a la creación de un libro digital que mostrará la labor académica, profesional y artística de la ENDCC en sus años de existencia, informó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en un comunicado.

“Todo logro de la escuela en la enseñanza de la danza es demostrado por la presencia de sus egresados en muchas instituciones nacionales e internacionales, quienes en este aniversario mostrarán abierta y públicamente esos logros, los cuales influirán en el desarrollo de las nuevas generaciones”, comentó el director de la institución educativa, Rodolfo Hechavarría Fournier.

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Resaltó que el 60 por ciento de los integrantes de la Compañía Nacional de Danza fueron alumnos de la ENDCC, así como otros egresados se encuentran en agrupaciones de prestigio como el Centro de Producción de Danza Contemporánea, el Ballet de Jalisco o Barro Rojo.

La matrícula de la escuela concentra más de 200 alumnos, quienes estudian desde quinto grado de primaria hasta licenciaturas en Danza Contemporánea, Coreografía y Danza Clásica con línea de trabajo de bailarín, de bailarín en plan especial para varones, de docencia y de docencia en plan especial para varones.

Una de las ventajas del actual sistema educativo, es que los estudiantes de la institución que cursan la educación básica y media pueden preparase en la danza, y al concluir el bachillerato obtener el nivel de licenciatura, para así finalizar sus estudios a los 18 o 19 años de edad.

“Porque la danza necesita jóvenes; es una carrera profesional de corta duración, y hay que aprovechar la juventud, la energía, la flexibilidad y la fortalece que requiere”, argumentó Hechavarría Fournier.

Por lo anterior, la escuela planea un proyecto que se enfocará en el desarrollo de los estudiantes, al agrupar las nuevas técnicas físicas de entrenamiento con el apoyo de la tecnología, para así hacerlo más personalizado.

“Nos estamos basando en 40 años de experiencia de enseñanza de la danza en esta escuela. Partiremos de ese principio, de lo que han aportado quienes han pasado y están en esta escuela: maestros y alumnos; de aciertos y errores. De todo eso se aprende”.

Finalmente, el director apuntó que concibe la institución como una escuela viva que debe contar con trasformaciones; de esta forma se encuentra en un proceso de enriquecimiento constante, al realizar cambios continuamente.

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