Enclavado en la popular colonia de los Doctores, el Centro Cultural Estación Indianilla ocupa un inmueble que fue un lugar emblemático a finales del XIX y principios del XX, por los famosos caldos de pollo o gallina y el llamado tlalpeño.

El espacio está en la calle Doctor Bernard, donde alberga exposiciones y ofrece talleres, entre otros servicios; una zona con mucha historia y la gente que tiene más edad recuerda los famosos “caldos de Indianilla”, que hacía referencia a la estación de tranvías y sus alrededores.

Isaac Masri, director del Centro Cultural Estación Indianilla, explicó en entrevista con Notimex que en ese tiempo para ir a Tlalpan los tranvías que salían del lugar eran jalados por mulitas, y para llegar a su destino desde el centro de la ciudad se tardaban tres horas. Así nació el Caldo Tlalpeño, delicia de la gastronomía mexicana.

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“Era demasiado tiempo y decían ´échate un caldo tlalpeño para que no llegues con hambre a Tlalpan´, y así, según cuentan, nació el famoso caldo que ahora todos conocemos”, explicó.

Detalló que se trataba de un caldo con más garbanzo, más pollo y que costaba más, porque había otros pero con más agua y que llevaban tan solo pata y ala, contrario al primero.

Ya llegada la tercera década del siglo XX, continuó, la zona se convirtió en una de farándula, con cabarets y vida nocturna, cuyos clientes después de una fiestas o de haber pasado por antros, llegaba de madrugada a Indianilla para comer esos caldos y “curarse la cruda”.

Los puestos de caldos apostados afuera del edificio de talleres y despacho de tranvías fue visitada “por actores famosos como Pedro Infante, Jorge Negrete y María Félix, entre otros, quienes llegaban en coches convertibles, últimos modelos de la época, y que también llegó fue el cineasta español Luis Bueñuel y mucha gente”.

Todo lo anterior, destacó Masri, “está registrado en fotografías”, además de la historia oral de los ciudadanos y la crónica de prensa de los alrededores de Indianilla y de los caldos que hicieron famosos el lugar.

Incluso, en algunas de sus películas el cómico Germán Valdés “Tin Tan” los menciona y en su conocida canción “Sábado Distrito Federal”, el cronista musical de la capital Chava Flores también.

Detalló que el inmueble fue levantado originalmente para albergar la Estación Indianilla, donde habían talleres del transporte de tranvía de la Ciudad de México a finales del siglo XIX y principios del XX, que en sus inicios eran jalados por mulitas, como ya se dijo.

Sin embargo, posteriormente la fuerza motriz cambió a grandes motores eléctricos –que aún se conservan en el espacio cultural como mudos testigos de época-, que fueron importados durante el porfiriato, como parte de los festejos por el centenario de la Independencia, en barcos desde Inglaterra.

Con este hecho, destacó el director del centro cultural, cambia el transporte de la capital del país, y así se mantiene hasta la década de los años 60 del siglo pasado, lo que le hacía un transporte limpio, eficaz y moderno para la época.

Después de esa era resplandeciente y con la suspensión de los tranvías, fue convertido en una bodega de archivo muerto, de papelería, con hasta 50 mil cajas, que por las condiciones de uso dañó mucho al espacio, hasta dejarlo casi en condiciones de ser derruido.

“Se usaba también como burdel, en las noches, por los vigilantes que la cuidaban, el muro estaba caído y los pisos no existían”, y entonces se tomó la decisión de recuperarlo, de restaurarlo para un uso diferente, con la autorización del gobierno de la Ciudad de México, dijo.

Masri anotó que el Centro Cultural Estación Indianilla se fundó como tal en 2006, después de meses de trabajo y mucha mano de obra; el histórico y emblemático edificio había sido remodelado, trabajo que finalizó en noviembre de dicho año.

Detalló que en los trabajos se ocuparon unas 300 personas, quienes se quedaban en un hotel cercano y trabajaban día y noche, tres turnos, hasta lograr convertir el inmueble en un centro cultural. Las obras estuvieron a cargo del arquitecto Juan Álvarez del Castillo.

La primera exposición que recibió el espacio fue una que había viajado por todo el mundo, titulada “Juguete arte objeto”, que también había sido expuesta en el Museo José Luis Cuevas”, en el Centro Histórico, destacó.

Actualmente “contamos con el Taller de Gráfica, que es una joya y es uno de los únicos talleres que tiene litografía, pero también se imparte encuadernación antigua, tipografía antigua y tenemos la sala de exposiciones”, comentó.

En esta última, comentó, se han recibido muestra de artistas como Leonora Carrington, quien tuvo aquí exposiciones en vida, e incluso aquí se le festejó su último cumpleaños con una muestra de escultura de sus obras.

Otros artistas plásticos que han exhibido su obra en el Centro Cultural Estación Indianilla son Vicente Rojo, Manuel Felguérez, Gabriel Macotela, Miguel Ángel Alamilla, por mencionar algunos de los numerosos creadores visuales, finalizó.

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