La batuta del director argentino-israelí Daniel Barenboim y las palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, cerraron en Berlín la jornada de recuerdo del horror de Auschwitz y de homenaje a sus víctimas, con una gala en la Staatsoper unter den Linden, la ópera nacional más clásica de la capital alemana.

“Tenemos que cuidar la cultura del recuerdo, oponernos a toda forma de racismo y antisemitismo, hacer que Europa sea un lugar seguro para todo el mundo”, afirmó la líder alemana en un discurso previo al concierto.

Angela Merkel incidió en el mensaje que había dejado ya el pasado diciembre, en la que fue su primera visita como canciller al campo de exterminio Auschwitz, e hizo hincapié en la necesidad de “sensibilizar a los jóvenes” en bien del futuro.

“Si no nos ponemos decididamente del lado de quienes combaten el racismo, el recuerdo de lo ocurrido morirá”, dijo el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, representante del país donde el Tercer Reich instaló su mayor campo de exterminio, bajo la ocupación nazi.

A las palabras de ambos líderes siguió la interpretación de Un superviviente de Varsovia, pieza de Arnold Schönberg, estrenada en 1948, centrada en el levantamiento del gueto de la capital polaca y las deportaciones de judíos hacia el campo de concentración de Treblinka.

Daniel Barenboim era la figura idónea para encabezar el concierto extraordinario del 75 aniversario de la liberación del campo.

Director musical de la Staatsoper desde 1992, Barenboim es ciudadano ilustre y, a la vez, una autoridad moral de Berlín, que, desde su condición de judío, no duda en criticar la política de Israel frente a los palestinos, cuando lo juzga pertinente. 

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