Una de las obras medulares en el repertorio del siglo pasado, el Concierto para orquesta del maestro húngaro Béla Bartók (1881-1945), será interpretada por la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), bajo la dirección de Lanfranco Marcelletti, este viernes 9 de diciembre en la Sala Tlaqná, a las 20:30 horas.

La jornada se complementará con la Obertura Lustspiel de Ferruccio Busoni y la suite derivada de la música para el ballet “Espartaco”, del soviético Aram Jachaturian.

El Concierto para orquesta de Bartók se asocia indisolublemente a la última etapa vital del compositor y fue escrito en Estados Unidos en 1944. El músico había buscado refugio en Norteamérica desde 1940, terriblemente afectado por la capitulación de Hungría ante el nazismo. En 1943 su situación se complicó drásticamente; sin recursos y afectado por la leucemia, fue hospitalizado y bajo estas penosas circunstancias le llegó un encargo procedente del director de la Orquesta Sinfónica de Boston, institución que cubrió los gastos de su hospitalización.

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Parcialmente recuperado y con el ánimo por los cielos, en el lapso increíblemente corto de siete semanas Bartók finalizó su obra. Así surgió el Concierto para orquesta, que fue estrenado por la citada orquesta el 1 de diciembre de 1944, con una respuesta favorable por parte de la crítica y el público. Pero su salud se hallaba dañada irremediablemente y murió 10 meses más tarde, en septiembre de 1945. Así, el Concierto para orquesta resulta en una suerte de testamento artístico de este admirable creador.

El título de la obra responde a la estructura virtuosística de la obra, que convierte prácticamente a todos los miembros de la orquesta en solistas. Pero también es, de acuerdo a su forma y características, toda una sinfonía que resume distintas facetas del pensamiento estético de Bartók. No fue artista de concesiones, pero su avanzada estética sonora jamás se desligó de la música tradicional y del patrimonio popular húngaro, de modo que su obra se mueve en un ámbito sumamente amplio y que se presta para la generación de conceptos ambiguos en torno de la misma.

El Concierto para orquesta de Bartók es la ejemplar celebración de creatividad vibrante y vital. Es, sin duda, una de las grandes obras sinfónicas generadas durante el siglo pasado.

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