El ingeniero Alfredo Martínez Sigüenza, coordinador de áreas verdes en la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1983, junto con Álvaro Fuentes, Jorge Bernal, Jorge Magaña y José Gabriel de la Cruz, los cuatro jardineros que trabajan de manera fija en el recinto, más los otros cuatro que ayudan antes de cada partido de futbol, son los principales responsables de que la cancha del Estadio Olímpico Universitario esté resistiendo la cantidad de partidos que ha recibido en el último mes, entre Copa por México y los duelos del Torneo Guard1anes 2020 de la Liga MX. 

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La carga no se ha intensificado para ellos. A pesar de que hasta hace poco, no se sabía que Ciudad Universitaria sería la sede de un torneo de pretemporada en la capital del país, ni que acogería los primeros dos encuentros como locales de Cruz Azul y América en el certamen liguero, por las remodelaciones al Estadio Azteca, el césped del Olímpico estaba preparado, porque normalmente en esta época del año, se empalman las temporadas de los Pumas de futbol soccer y los de futbol americano. Aunque en esta ocasión, la de la ONEFA no va a llevarse a cabo por la situación sanitaria. 

“No sabíamos exactamente lo que iba a ocurrir con esta pandemia, pero de todas maneras nosotros previendo cualquier circunstancia, cualquier cambio, pues se prepara (cancha) precisamente para el tipo de trabajo que en general recibe el segundo semestre nuestro terreno de juego”, aclaró Martínez Sigüenza en entrevista para Excélsior, vía telefónica. 

¿Cuál es ese trabajo?

“De antemano sabemos que en esta época del año tenemos lluvia, entonces la cancha tiene que estar en unas condiciones de manera que se infiltre el agua adecuadamente, para evitar encharcamientos. Tiene que tener un suelo, nosotros le decimos sustrato, que permita precisamente la infiltración del agua y al mismo tiempo, un tipo de pasto que no se afecte directamente cuando la cancha está floja”, explicó. 

“Sí un aguacero te cae en pleno partido, la cantidad de agua que va a haber sobre la cancha, va a ser de tal naturaleza que el pasto se afloja y obviamente los daños se van a percibir más. Si la lluvia cae antes y permite que la cancha infiltre rápidamente el agua, va a haber uno que otro daño, pero no son trascendentales”, añadió. 

De esa manera, el ingeniero asegura que el campo podrá aguantar los encuentros que se avecinan en las próximas tres semanas: Dos de Pumas y América y uno más de Cruz Azul. 

“Si es la cantidad de partidos que están programados, en realidad la cancha va a soportar estos partidos, no le veo mucho problema”, comentó el también aficionado de los Pumas desde el ascenso a Primera División en 1962.

“Sin siquiera pensar que iba a parar acá, me agradó mucho el equipo. Ha sido el único equipo al que le he ido en mi vida”, confesó. 

A lo largo de los 37 años que ha trabajado en C.U., Martínez Sigüenza ha sido testigo de los goles de Diego Armando Maradona, los campeonatos del coach Diego García Miravete y las zancadas de Usain Bolt y Ana Gabriela Guevara, por mencionar algunas de sus experiencias.

“A través de los años son muchas. Me tocó vivir el Mundial del 86, tuvimos a Argentina, Francia, Italia, Bélgica y Corea. Estar desde la preparación de los entrenamientos, ver a los jugadores, alguna plática con alguno de ellos. Igual cuando fue el Grand Prix de Ana Guevara. Aquí estuvo Bolt, en aquella etapa un total desconocido. Siete campeonatos de Cóndores como equipo de futbol americano, tazones aztecas. En fin, ha habido muchos, muchos eventos, por eso te digo que el trabajo es muy llenador”, compartió. 

Al ingeniero no le interesan las comparaciones con otras canchas del país, incluso alza la voz a nombre de todo un gremio, que desde su punto de vista, merece respeto. 

“Creo yo que sí se tiene que reconocer el trabajo. Eso sería bueno reconocerlo en cada uno de los estadios, porque realmente hay gente que le echa muchas ganas, que le tiene mucho amor a lo que hace”, concluyó. 

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