El “big 3” ha hecho los deberes. El serbio Novak Djokovic, el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer mantienen su estatus en Roland Garros y ya están en octavos de final, el duodécimo consecutivo para el número 1 del mundo, el 50 en un grande para el 3, el primero en dos años en París para el suizo.

Como si de un símbolo se tratara, Djokovic y Nadal se las verán en octavos contra los dos últimos menores de 20 años supervivientes, los italianos Lorenzo Musetti y Yannik Sinner.

El torneo avanza por los derroteros previstos, puesto que solo el ruso Andrey Rublev ha faltado a la cita programada entre los mejores, precisamente el teórico rival en cuartos de Nadal.

El resto, por ahora, mantiene el pulso. Un día antes de que lo hicieran los que están por el lado del cuadro de los jóvenes, liderado por el ruso Daniil Medvedev, 2 del mundo, el griego Stefanos Tsitsipas, 5, y el alemán Alexander Zverev, 6, se sumaron los más veteranos.

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Todo lo contrario que lo que sucede entre las chicas, con desbandada general de favoritas, que han dejado a la estadounidense Sofia Kenin, la 4 del mundo, como candidata de más jerarquía, aunque los focos se los lleva de nuevo la polaca Iga Swiatek, defensora del título.

Entre los chicos, Djokovic y Nadal han hecho lo esencial, ganar fácil sus tres primeros compromisos, dejar el mínimo de fuerzas y rodar su tenis para la fase decisiva, que comienza esta segunda semana de torneo.

El serbio completó ante el lituano Ricardas Berankis el duelo completo más corto de lo que va de torneo, 6-1, 6-4 y 6-1 en poco más de hora y media, para mantener la racha de triunfos que comenzó tras perder la final de Roma contra Nadal.

Sin demasiado sufrimiento se ganó su decimoquintos octavos en París, los duodécimos consecutivos, una serie que nadie nunca antes había firmado y que simboliza bien la regularidad del número 1.

Si hace unos días aseguraba entre bromas que el “big 3” era la NextGen, en referencia a la generación ascendente, ahora probará la medicina de un nuevo integrante de ese grupo, el italiano Musetti, que en su debut en un grande se ha colado en octavos.

El último paso lo dio ante su compatriota Marco Cecchinato, que desde su sorprendente paso por semifinales en 2018 no ha vuelto a destacar en el circuito. Cayó en un largo partido por 3-6, 6-4, 6-3, 3-6 y 6-3.

Nadal no tuvo tanta prisa como el serbio, pero la misma eficacia contra el británico Cameron Norrie, que venía haciendo una buena gira de tierra, pero que acabó doblegado, 6-3, 6-3 y 6-3, por la mano de hierro del español.

Será la vez 16 que pise los octavos de París, camino de su 14 título, en un duelo que se disputó en la Suzanne Lenglen, la segunda pista del complejo, el paso obligado de cada año fuera de la central.

El español encadena ya 32 sets victoriosos consecutivos en Roland Garros y está a 4 de su mejor racha, la que firmó entre 2015 y 2018. La última vez que cedió una manga fue en la final de 2019 ante el austríaco Dominic Thiem.

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