Julio César Chávez dejará el boxeo por segunda ocasión. La primera vez fue cuando se retiró de su carrera profesional en 2005. La segunda será el próximo 19 de junio pa-ra despedirse de la serie de peleas de exhibición que ha realizado en los dos años recientes.

Primero en una trilogía con Jorge Travieso Arce; ahora dirá adiós en una función en el estadio Jalisco ante el hijo del Macho Camacho, en un combate que tendrá un fuerte eco de nostalgia. De aquel legendario pleito en 1992 que consolidó a Chávez como un ídolo popular. También porque el Macho fue asesinado en 2012.

“Julio César Chávez no puede dejar el boxeo”, dice Rogelio Chávez, su hermano e integrante del equipo en toda la carrera del ídolo mexicano; “o el boxeo no lo deja a él, no sé. Pero la gente que lo vio pelear lo sigue queriendo y todavía más increíble, no puedo entenderlo, hasta a quienes no les tocó quieren tenerlo cerca. Por eso no se puede ir, no lo van a dejar nunca”.

Rodolfo reconoce que a la edad de su hermano Julio César, 58 años, es evidente que el cuerpo ya no responde como lo hacía en su época de esplendor. Las rodillas, los tobillos, las articulaciones en general, producen molestia. Aun así, Chávez no deja de entrenar por gusto.

“Entrena como si respirara”, dice su hermano; “siempre dice que ya lo deja, pero al día siguiente ya se levantó a correr o a entrenar en el gimnasio. Ya cuando tienes algo así en el cuerpo no lo pue-des abandonar. El mismo cuerpo te lo exige. Y para qué nos hacemos, si bien que le gusta”.

Pero no sólo se trata de una disposición física y mental por la que no puede abandonar el deporte que lo llevó a las alturas. Lo más fuerte, según su hermano, es esa relación de afecto entre el ídolo y su público. Algo que considera genuino, no puede inventarse, y pone de ejemplo al Canelo Álvarez, ni puede destruirse, porque pasan los años y aún quieren verlo así sea en exhibiciones.

La segunda despedida de Chávez padre estará acompañada por sus dos hijos boxeadores. Omar enfrentará por tercera ocasión al hermano del Canelo, Ramón “Inocente” Álvarez. Pero el combate que provoca más curiosidad entre los seguidores y detractores es la de Julio César Chávez júnior ante un peleador de artes marciales mixtas, el brasileño Anderson Silva, ex campeón mundial de la UFC.

“A mí no me gustan esas mezclas”, dice Rodofo sobre el regreso de su sobrino; “pero ese circo vende. Lo critican, pero al mismo tiempo quieren verlo. Yo no recomendaría esa pelea, porque no lo entiendo ni sé nada; yo soy alguien de boxeo y no entiendo eso del show”.

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