Raheem Mostert anduvo en un árido camino en la NFL hasta que encontró en San Francisco el sitio para explotar las cualidades que otros seis equipos no aprovecharon. A cuatro años de haber comenzado su historia en la liga, el corredor de los 49’s se erige como una de las figuras que se apresta para disputar el Super Bowl LIV.

Mostert se convirtió el domingo en el primer corredor con cuatro anotaciones en un juego de postemporada y sus 220 yardas terrestres son la segunda mejor producción en esta clase de duelos, únicamente eclipsadas por las 248 que hizo el legendario Eric Dickerson con los Carneros ante los Vaqueros en la ronda divisional el 4 de enero de 1986.

La luminosidad que alcanzó Mostert contrasta con sus oscuros y dificultosos primeros pasos por la NFL, cuando se enlistó para el draft de 2015 procedente de la Universidad de Purdue, pero se fue sin ser elegido. Ahí comenzó un constante tocar puertas que se extendió por siete equipos hasta encontrar seguridad en San Francisco.

Primero llegó con las Águilas, que lo dejaron en su escuadra de prácticas y de ahí fue tomado por los Delfines, que le dieron el mismo destino después de hacer el regreso de un par de patadas de despeje.

Ese movido 2015 todavía le deparó un par de mudanzas cuando fue llamado por los Cuervos, pero fue cortado días después. Los Browns aparecieron para reclamarlo con ellos estuvo los últimos tres juegos de la fase regular.

La NFL era una convulsa experiencia para un amante del surf, quien no hizo huesos viejos en Cleveland y fue liberado al final de la campaña. Los Jets apenas lo tuvieron seis días en 2016 ante de dejarlo libre; Chicago se sumó al listado al firmarlo en septiembre, pero cortarlo en noviembre.

Los 49’s aparecieron en esta nómada narrativa. El 28 de noviembre se encontraron sus caminos y aunque pasó más de un año para que comenzará a figurar, en San Francisco encontró estabilidad.

Esta campaña fue el refugio ante las lesiones de los principales corredores y cerró la segunda parte del calendario como el titular en una posición que solo había desempeñado en una ocasión antes de firmar con el equipo.

Las 220 yardas y las cuatro anotaciones ante los Empacadores fueron la recompensa a su esfuerzo, con el que ayudó a los 49ers ante las mermas de Tevin Coleman y Matt Breida, quienes a su vuelta han visto reducido su rol en el ataque ante la irrupción de Mostert.

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