La afición del Guadalajara entendió la importancia del contexto. Aunque los seguidores del Rebaño estuvieron cerca de llenar el Estadio Akron con la esperanza de una victoria, se marcharon satisfechos después de un empate que por momentos resultó heroico. Chivas tuvo una prueba de orden defensivo y personalidad en un encuentro donde tuvo una clara desventaja.

El primer tiempo no fue brillante para ninguno de los dos equipos. Parecía que estaba prohibido jugar mientras el balón tocara el césped. Chivas estrenaba a un refuerzo veloz en un extremo y daba la sensación de que querían explotar esa velocidad y Toluca, por otro lado, se apresuraba a llegar a territorio enemigo y renunciaba al balón controlado.

Dentro de las pocas ocasiones en las que el Guadalajara se comprometió a tratar bien a la pelota cayó la anotación. Fue una jugada bien planeada, donde se asociaron Jesús Sánchez e Isaac Brizuela; el primero envió un centro que Ronaldo Cisneros sirvió con el pecho para que Fernando Beltrán se estrenara como goleador. Prendió el esférico de primera intención con la pierna izquierda y la clavó en la esquina inferior izquierda del arco de Alfredo Talavera.

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Tuvo que llegar un desvío de Jesús Molina en la segunda mitad para que los visitantes pudieran perforar por primera vez en todo el torneo la portería del Guadalajara. Javier Güemez, que había entrado después del descanso, disparó desde afuera del área y el capitán rojiblanco le dio dirección de gol.

Con el empate, el Rebaño intentó regresar al ataque. En una pelota parada encontró una desatención de Toluca. Cuando Hiram Mier se disponía a disputar el balón dentro del área contraria, sufrió un contacto por detrás que el árbitro calificó como penal una vez que consultó el VAR. Javier Eduardo López se encargó de convertirlo en gol y el Guadalajara volvió a tener la ventaja.

La alegría no duró mucho, pues una expulsión de Ronaldo Cisneros condicionó el resto del partido. Luis Fernando Tena tuvo que realizar modificaciones defensivas y le cedió la iniciativa al Toluca, que aunque continuaba sin mucho tino, tuvo más oportunidades.

Un tiro de esquina fue el escenario del peligro. Emmanuel Gigliotti se encontró con el esférico a segundo poste y empató el encuentro. Un resultado que terminaría siendo definitivo a pesar de la insistencia de los Diablos, que tuvieron en la pierna izquierda de Antonio Briseño el impedimento para su victoria en la última jugada del partido.

Un empate que cayó con la falta de precisión de Toluca y la desventaja rojiblanca. Ese sentimiento de heroísmo fue reconocido por la tribuna, que alguna vez digería los empates como totales fracasos.

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