Para la clavadista Paola Espinosa el haber conseguido la presea de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue el mejor regalo de su vida, ya que lo obtuvo el día de su cumpleaños y además fue su segunda medalla en una justa veraniega.

A cinco años de distancia, Paola Espinosa ha vivido diversos momentos en su vida, con satisfacciones, pero de igual manera, como todo ser humano, con sinsabores. Sin embargo, en unos días, vivirá, quizá, el mejor episodio de su vida: ser madre.

“Fue el día de mi cumpleaños, fue mi segunda medalla olímpica a lado de Alejandra Orozco, entonces, a cinco años de ese momento, me siento contenta de recodar ese momento que me costó mucho trabajo, pero lo disfrute mucho”, manifestó.

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Desde la plataforma de 10 metros en la modalidad sincronizada, Paola Espinosa, a lado de la entonces apenas niña de 15 años de edad, Alejandra Orozco, pasaba a la historia como la deportista mexicana con una segunda presea olímpica.

“Han pasado muchas cosas desde aquel momento. Pero de ese día es que fue muy especial, porque me levante de buenas, porque era mi cumpleaños, con muchas felicitaciones, hice una prueba a lado de Ale, disfrutamos cada uno de los saltos y al final ver el tablero me llenó de satisfacción de que habíamos hecho un buen trabajo”, recordó.

Mencionó que previa a la competencia y al saber que era el debut olímpico de Alejandra Orozco, “desde antes platique con ella, no sólo ese día, sino desde antes, de que era una competencia más y que no tratara de hacer cosas extraordinarias para que no se pudiera nerviosa”.

Por lo que la tarde del 31 de julio en el Complejo Acuático de Londres, Paola dio un beso y una abrazo a la pequeña Alejandra, una niña en su interior, pero una gran atleta que brindó su mejor actuación para la consumación de la primera presea olímpica para ella y segunda para Paola.

Al final Paola y Alejandra se apoderaron de la plata con 343.32 puntos, mientras que las chinas Chen Roulin y Wang Hao fueron las ganadoras con 368.40 y el bronce para las canadienses Roseline Filion y Meaghan Benfeito con 337.62.

A cinco años de distancia, Paola Espinosa ha vivido diversas etapas, “han pasado muchas cosas, me opere de la rodilla, conocí a un buen entrenador como Pedro Gato, que en paz descanse, llegué a mis cuartos Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, fue un proceso complicado, con varias lesiones en el camino”.

“Pero llegue a Río a tener un buen resultado, un cuarto lugar olímpico, que me sabe muy bien. Y hasta el día de hoy, después de Juegos Olímpicos, ahora cumpliendo mis metas como mujer, como es el hecho de ser mamá”, añadió.

Paola Espinosa hace una pausa cuando toca el tema de la maternidad, su voz toma otro tono, refleja su alegría de cumplir con una meta más. “Me hace sentir feliz, siempre he querido ser una mujer en cualquier rol que me toque vivir de la mejor manera”.

Expresó que al formar una familia a lado del también clavadista y medallista olímpico de Londres 2012 Iván García la llenan de satisfacción, “este nueva etapa la estoy disfrutando mucho, estoy a unos días de conocerla, estamos muy ansiosos de que llegue”.

Puntualizó que el ser madre es más que ganar una medalla olímpica, “no puedo comparar el sentimiento y emoción que me da el tener a mi hija –Ivana, de origen ruso-, todavía no la conozco, pero gracias a ella soy la mujer más feliz, no puedo comparar la felicidad que da una medalla olímpica a lo que puede dar la llegada del fruto del amor”.

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