Con todo y pandemia, la NFL está a un paso de definir al campeón de la inestable temporada 2020.

Quedan cuatro equipos y sólo dos lugares para instalarse en el Super Bowl LV en Tampa el próximo 7 de febrero, donde más de 22 mil aficionados presenciarán un duelo que, sea como sea, tendrá como protagonistas a un par de dignos pretendientes del trofeo Vince Lombardi.

Por la Conferencia Nacional, los Buccaneers de Tom Brady están listos para enfrentar a los Packers de Green Bay, el mejor sembrado de la NFC.

Tampa Bay ya sabe lo que es derrotar a Green Bay esta temporada, pues dominó su duelo de la Semana 6 al vencer con holgura 38-10, en un partido que resultó tan sencillo para los Buccaneers como el de la semana pasada ante los Saints, a quienes despacharon sin mayor problema.

Aquella caída ante Tampa fue una de las tres derrotas que los Packers sufrieron durante una campaña en la que demostraron ser el equipo más constante de la NFL.

Con seis anillos de campeón en sus manos, esta es la oportunidad de Tom Brady para acrecentar su legado y llegar al décimo Super Bowl de su carrera, mientras que Aaron Rodgers aún está en búsqueda de conquistar su segundo título de la NFL.

Aunque la batalla de leyendas entre ambos quarterbacks se perfila como el atractivo principal del partido, el choque de defensivas también promete ser atractivo, pues ambos equipos han sabido nulificar a sus rivales a lo largo de la temporada.

Las apuestas están con Green Bay por una ligera ventaja, además de que los Packers tienen ventaja de 1-0 ante Tampa Bay en Playoffs.

En la AFC, las esperanzas de los Chiefs se rejuvenecieron con el alta médica de Patrick Mahomes, quien apenas logró salir del protocolo de conmoción cerebral y está listo para jugar hoy en el segundo duelo de la tarde ante los Bills.

De la mano del estelar quarterback y del head coach Andy Reid, Kansas City jugará su tercer juego de campeonato de la Conferencia Americana consecutivo.

Para llegar nuevamente al Super Bowl, los Chiefs deben superar a la tenaz defensiva de los Buffalo, que sabe la importancia de detener los embates de Mahomes y su temible cuerpo de receptores.

Además, los Bills cuentan con Josh Allen, uno de los pocos quarterbacks de la Liga que puede mantener el ritmo ofensivo de los Jefes, una máquina de hacer puntos.

Al igual que en la NFC, los momios apuntan a un cerrado triunfo de Kansas City, aunque parece que todo se reduce al estado físico que tenga Mahomes tras entrenar de forma limitada durante la semana.

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