El último partido entre América y Chivas echó en falta el Ojo de Halcón, la tecnología que permite saber si un balón ha sobrepasado o no la línea de gol. Como es normal en este tipo de casos, la polémica se sirvió a la carta. Ninguna toma de televisión fue lo suficientemente clara como para determinar el remate de Sergio Flores había sobrepasado por completo la raya divisoria. El vuelo de Guillermo Ochoa resultó providencial, pero aumentó el nivel de discusión.

Ninguna de las peleas virtuales habría tenido lugar si la Liga MX contara con el mecanismo adecuado para valorar este tipo de jugadas. Desde hace tiempo, está claro que el uso de la tecnología no basta para enmascarar la incapacidad de los árbitros, pues al final del día las decisiones claves las siguen tomando seres humanos que pueden equivocarse —y eso pasa más seguido de lo que cualquiera desearía—.En el caso del Ojo de Halcón, se puede decir que se trata de la tecnología más autónoma: ella misma toma un veredicto sobre la jugada en cuestión. Lo mejor: lo hace en cuestión de segundos y disipa dudas de inmediato.

Según mencionó el exárbitro profesional Marco Antonio Rodríguez en TUDN, esta tecnología tendría un costo de 100 millones de pesos por temporada. Un precio alto a golpe de vista, pero la Liga MX y sus equipos afiliados podrían costear este tecnología si tuvieran la disposición de hacerlo. Hoy en día, un refuerzo “promedio” cuesta no menos de tres millones de dólares. Luego, tendrían que pagarla entre todos. Así que no hay justificación financiera que valga. Simplemente se puede decir que no la han querido comprar porque no se les da la gana.

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Ellos podrían decir que su uso es más bien ocasional, pero nadie puede prever cuando se presentará un escenario que amerite de la intervención tan precisa del Ojo de Halcón. Como se dice: es mejor tenerla y no ocuparla, que ocuparla y no tenerla. Además, la Liga MX ya gasta más de 50 millones de pesos al año en el VAR, de acuerdo con información de Reforma. También se puede llegar a la conclusión de que la tecnología aplicada al futbol es cara, pero si durante tantos años el sueño de los directivos mexicanos ha sido aproximarse al primer mundo futbolístico, ¿por qué escatimar esfuerzos si de tener la mejor tecnología disponible se trata? En vez de pensar en alianzas con la MLS, que no llevarán a ningún lado en el ámbito deportivo.

De cualquier modo, se ha demostrado que el nivel del arbitraje no va a mejorar. Entonces, si eso está asumido, habría que aminorar el margen de error en jugadas que pueden elevar la tensión de cualquier juego. No es necesario esperar a que la polémica se haga presente. Si bien un clásico es importante, el gol o no gol de Flores habría significado apenas un empate en un partido de temporada regular. Aquí cabe usar la imaginación un poco: ¿qué pasaría si una jugada de ese tipo se presentara en una Final o en un partido que definiera el descenso —si el descenso existiera en México—?

Esta herramienta goza de gran popularidad en la Premier League y en la Liga de España. Ha servido en numerosas ocasiones para dirimir aquellos casos en los que el ojo humano es incapaz de tomar una decisión, esto lo consigue gracias a su complejo mecanismo de hasta siete cámara aéreas, capaces de transmitir una señal instantánea que determina la ubicación del esférico con respecto de la línea de cal. Su estreno se dio en el mundial de Brasil 2014. Aunque han pasado ya ocho años, su precio es una limitante para ligas con recursos financieros limitados. Ese no es el caso de México.

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