México cerró la octava jornada de los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 con una medalla de bronce de Juan Pablo Cervantes en la prueba reina del atletismo, los 100 metros en la clase T54 sobre silla de ruedas, que representó la presea número 14 para México y la octava de bronce en la justa nipona.

El velocista cronometró 13.87 segundos para acabar tercero en una especialidad para los que practican el deporte rey en silla de ruedas –el de mayor participación en el mundo–, en la que se clasifican quienes tienen una discapacidad moderada o grave en el movimiento de las piernas o la ausencia de éstas.

La presea de oro recayó en el tailandés Athiwat Paeng-Nuea con récord asiático de 13.76, mientras el campeón mundial y olímpico en Río 2016, el finlandés Leo Pekka Tahti (13.85), se conformó con la plata.

Anuncios

“Es una medalla de bronce con sabor a oro, principalmente porque se hizo en una categoría alta. Recordemos que es la primera vez que se obtiene una presea en esta categoría en los 100 metros.

“Yo creo que no se piensa en nada en el momento que se está compitiendo, pero sí tenía la meta, el objetivo muy claro desde la semifinal. Estaba muy motivado y aquí está el trabajo de toda la temporada de entrenamiento”, sostuvo el atleta en entrevista para el Comité Olímpico Mexicano, realizada por el legendario ex atleta paralímpico Saúl Mendoza, quien logró medallas en pruebas de medio fondo y fondo de silla de ruedas, y actualmente es entrenador en Estados Unidos.

El mexiquense, que ganó su serie clasificatoria con autoridad, recapituló las complicaciones que tuvo que enfrentar durante más de un año de pandemia para mantenerse en el proceso de preparación.

“Sí, fue complicado el proceso, porque fallecieron dos familiares, mi abuelita y mi tío Pancho, y mi madre también estuvo súper mal, y le llegué a decir a mi entrenador, Martín Velasco, ‘pues dame chance, no voy a poder entrenar esta semana’, y sí fue flexible, la situación estaba muy crítica”, dijo, y relató que tuvo que adaptar un pequeño gimnasio en su casa, ante la imposibilidad de entrenar en el Centro Paralímpico, en el Centro de Alto Rendimiento, o como acostumbraba, en la pista del autódromo Hermanos Rodríguez, convertido en hospital Covid.

No obstante, señaló, retornó con una buena marca en el Grand Prix en que participó en mayo y eso lo motivó para alcanzar su mejor forma en Tokio. “Creo que es el coraje, el carácter que te hace sacar la situación, y también porque el atletismo de pista lo han olvidado mucho. No ha habido mucho apoyo en la pista.

“No estoy en contra de las demás disciplinas, de los logros de mis demás compañeros, pero a la pista la han olvidado y yo vengo trabajando eso con mis compañeros de pista. Veo que se dan unas madrizas, y más en estas categorías, y sí, desa­fortunadamente la han olvidado, uno ha estado ahí diario todas las mañanas y todo el día en friega”.

“Y al llegar aquí, puta madre, siempre (los rivales) están un paso adelante. Así que es el coraje de decir: ¡chingada madre, sí voy a poder, a güevo que sí puedo! Es eso, forja uno el carácter”, exclamó el atleta.

Por su parte, Mario Santana Ramos concluyó en el cuarto lugar en la final de lanzamiento de clava F51, con un registro de 30.25 metros, su mejor marca de la temporada. El triunfo fue para el ruso Musa Timasov (35.42), secundado en el podio por el serbio Zeljko Dimitrijevic (35.29) y el eslovaco Marian Kureja (30.66).

México volvió a disputar dos finales de natación en el Centro Acuático de Tokio, donde Naomi Somellera Mandujano y Stefanny Rubi Cristino Zapata se ubicaron entre las mejores seis de sus respectivas categorías.

En la prueba de 100 metros pecho femenil SB7, Somellera, campeona continental de 22 años y que experimenta su primera justa paralímpica, culminó en la quinta posición, de ocho participantes en la contienda, tras registrar un tiempo de 1.39.41 minutos, a 7.97 segundos de la ganadora, la rusa Mariia Pavlova (1.31.44)

Stefanny Cristino, de 24 años, disputó la categoría de 400 metros estilo libre femenil S10 en la que, ubicada en el segundo carril, cronometró 4.49.79, lo que le valió ubicarse en el sexto peldaño de la competencia, de seis exponentes que se dieron cita.

En esa prueba, la canadiense Aurelie Rivard destacó con la presea de oro al imponer récord mundial con un tiempo de 4.24.08, seguida de la húngara Bianka Pap (4.29.83) y la polaca Oliwia Jablonska (4.33.20)..

Publicidad