Serena Williams, a sus 37 años, sigue entera con la misión de ganar por octava vez el título de Wimbledon y empatar los 24 ‘Grand Slam’ de la australiana Margaret Court. La estadounidense, sin embargo, tuvo que sudar y mucho este martes para derrotar a su compatriota Alison Riske por 6-4, 4-6 y 6-3.

Riske, campeona en Hertogenbosch y que ayer acabó con la número uno Ashley Barty, demostró que no le tenía miedo a la estadounidense. Remontó un set, se adelanto en el tercero y recuperó después un 3-1 adverso para firmar las tablas en el marcador.

El desenlace se había convertido en un cara o cruz. La Williams mostraba su furia por la situación con continuados gritos. Lograría el ‘break’ definitivo en el octavo juego. El triunfo, sin embargo, le refuerza. Es apenas su sexto torneo de la temporada y parece recuperada de los dolores en la rodilla porque tiene chispa en las piernas. Acabó con 19 servicios directos, incluido el último punto con el que selló el pase.

Será la decimosegunda vez que se cuela entre las cuatro mejores en la hierba de All England Club. Espera a la ganadora del partido entre Barbora Strycova y la esperanza local, Johanna Konta. Serena suma 106 partidos ganados en césped, la que más en activo, seguida por su hermana Venus La mayor de la familia, eliminada en la primera ronda por Coco Gauff, no se perdió detalle desde el palco.

La Williams aspira a ser la cuarta tenista que gana un ‘major’ después de parar para ser madre. Antes lo lograron Court, Evonne Goolagong y Kim Clijsters.

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