Vicente Sánchez se convirtió en uno de los diablos más icónicos de los últimos 20 años de Toluca. El futbolista charrúa sembró lo mejor de su carrera futbolística en el futbol mexicano cuando apenas comenzaba el nuevo siglo. El jugador endiablado fue capaz de rendir las cuentas necesarias para convertirse en uno de los máximos ídolos del cuadro escarlata. El presente del cuadro choricero se encuentra en una versión lejana a la dinastía que Sánchez consolidó junto con Saturnino Cardozo, Rafael García, Sinha, Salvador Carmona, Hernán Cristante e Israel López.

Mediante sus redes sociales, el periódico deportivo ESTO, recordó a Vicente Sánchez, pero como uno de los peores fichajes extranjeros en la Liga MX. Sin embargo, la memoria colectiva lo considera todo lo contrario. El futbolista charrúa marcó una época con el conjunto del Estado de México. Lo que pudiera haberlo colocado en ese top sería una desilusionante participación con América después de un breve paso por Europa. No obstante, no existen parámetros contundentes para que Vicente se mezcle con el resto que han resultado ser rotundos fracasos.

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 Vicente Sánchez construyó sólidos cimientos en el balompié azteca durante siete años que militó en el conjunto choricero. Sánchez viajó de su natal Uruguay en 2001, con 22 años, para ponerse bajo las órdenes de Ricardo Antonio La Volpe. Un año más tarde, con Mario Alberto Jorge al mando del equipo, Sánchez se convirtió en la pieza fundamental para convertir a Toluca en un equipo que infundía temor a cualquiera de sus rivales. Esa misma plantilla se encargó de romper todas las marcas posibles en el torneo Apertura 2002: ganaron 12 partidos y perdieron dos de 19 disputados, consiguieron la marca de 41 puntos para colocarse en el segundo puesto de la clasificación, con 55 goles a su favor y un imponente récord de Cardozo en goleo individual con 29 dianas.

En ese mismo semestre, Sánchez lidiaba con varias inconsistencias y colaboró con apenas ocho tantos. A partir del campeonato conseguido en ese torneo, su nombre comenzó a grabarse en la memoria colectiva de los aficionados mexicanos. Con Toluca marcó un total de 98 goles en 258 partidos, además de 11 asistencias. Durante su travesía endiablada, su papel era más de definidor que de generador de juego, sin embargo, su destreza para limpiar la zona al quitarse rivales y su velocidad lo convirtieron en uno de los mejores jugadores del futbol azteca. Sus impresionantes actuaciones lo llevaron a ser un jugador habitual de la Selección Uruguaya y en más de una ocasión fue parte del 11 ideal de la Primera División Mexicana.

Sus pasos agigantados con Toluca lo llevaron a ganar también el Apertura 2005, en un papel más protagónico. En aquella ocasión despacharon en la final a Monterrey que era dirigido por Miguel Herrera y que perdía su segunda final consecutiva. El nivel del Tamborilero lo mantuvo en los primeros planos del Deportivo Toluca hasta 2008. En una repentina negociación, Vicente cumplió su sueño de ir a jugar al viejo continente con el Schalke 04 de Alemania. En su partida a Europa, Sánchez dejó en Toluca su puesto como el tercer máximo goleador del equipo; dos títulos de liga y uno más de Concachampions. Además de un subcampeonato de liga en el 2006 y dos segundos lugares en el Campeón de Campeones. Un palmarés que en la actualidad pocos futbolistas extranjeros en activo de la Liga MX podrían conseguir.

Con el conjunto teutón se incorporó cuando ya rondaba los 29 años de edad. Su paso fue más pena que gloria. En 60 encuentros disputados, el charrúa solamente colaboró con cuatro anotaciones y cinco asistencias.

El imán del futbol mexicano trajo de vuelta a Vicente, pero su aterrizaje esta vez fue en Coapa; llegó como un flamante “fichaje bomba” de América para el torneo Apertura 2010, cuando el cuadro azulcrema se encontraba bajo la dirección técnica de Manuel Lapuente. El cuadro americanista no pasaba por su mejor momento y las temporadas de “vacas flacas” eran cada torneo. Incluso, el equipo llegó a sufrir con los conscientes del descenso para ese entonces y era iluso creer que Sánchez volvería en su mejor faceta del Toluca para rescatar al equipo. El Tamborilero llegó con 31 años encima, con un físico más delgado pero que poco le ayudaba para marcar las grandes diferencias a las que el público estaba acostumbrado cuando militaba en el cuadro choricero.

A pesar de ello, Sánchez siguió dando algunos destellos en el ataque americanista. En 57 encuentros que disputó, pudo aportar 14 anotaciones y la misma cantidad de asistencias. También se mantuvo bajo el mando de Carlos Reinoso y que con él fue capitán del equipo, a la partida del Maestro, Sánchez también pegó la ida del América.

En el inicio del Clausura 2012, Yon de Luisa, presidente de operaciones del América en ese momento, declaró que el jugador uruguayo había firmado su finiquito y quedaba como agente libre. En aquellos años, el sueño de Vicente también era volver con el Nacional de Uruguay y así lo hizo una vez que rompió su relación laboral con el conjunto de Coapa.

La historia de Vicente Sánchez en el balompié mexicano se encuentra marcada de buenos recuerdos, muchos más para la afición escarlata. Actualmente, en el cuadro choricero no hay ningún otro jugador que se asemeje al uruguayo que, sin duda, pasó a convertirse en un ídolo del club. Además de haber formado parte de una plantilla histórica.

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