Jugar a fútbol para Xabi Alonso (Tolosa, 35 años) siempre fue un designio genético, nunca una elección al azar. Creció viendo a su aita Periko, un aguerrido futbolista que hizo carrera en los setenta y los ochenta en la Real Sociedad, el Barcelona y el Sabadell, y al que él y su hermano Mikel -un año mayor- siempre trataron de imitar. A Jon, el tercero, también le gustaba el fútbol, pero a diferencia de sus hermanos, que siguieron el camino de su padre, prefirió observarlo desde el otro ángulo, y se hizo árbitro. Hoy, tras 18 temporadas en activo, Xabi Alonso ha anunciado a través de un mensaje en las redes sociales que colgará las botas cuando el curso llegue a su fin.

Consciente de lo que suponía el oficio, Xabi y su hermano Mikel fueron cumpliendo etapas. Después de vivir sus primeros seis años en Barcelona -a pesar de haber nacido en Tolosa, un municipio guipuzcoano del que proceden las alubias más reconocidas del País Vasco-, Xabi se descubrió como futbolista en la Playa de la Concha de San Sebastián. Junto a Mikel Arteta, exjugador y hoy entrenador asistente de Pep Guardiola en el Manchester City, comenzó a experimentar la sensación de golpear el balón con el pie cubierto de arena. Interiorizó la técnica para entregar la pelota a un compañero en la posición exacta y convino que para ello era mejor ocupar una posición ligeramente retrasada en el campo. Decidió convertirse en un pasador.

Xabi y los dos Mikel entraron en el Antiguoko, uno de los clubes de cantera a los que más recurre la Real Sociedad. Sus movimientos, su destreza y su golpeo de balón no pasaron desapercibidos y mientras que Arteta fue captado por el Barcelona, el mayor de los Alonso recaló en los juveniles del Athletic. Xabi se quedó. Pero la experiencia del mayor de los Alonso no fue bien y regresó de nuevo a casa para junto a su hermano dar el paso definitivo en 1999 y fichar por la Real Sociedad.

A partir de ahí la trayectoria de Xabi Alonso, después de una breve cesión al Eibar en el 2000, fue meteórica. Convertido en el objeto de deseo de media Europa tras alcanzar el subcampeonato de liga con el conjunto donostiarra en la temporada 2002-2003, después de cuatro temporadas en Primera, fichó por el Liverpool de Rafa Benítez en 2004 por 16 millones de euros. “Para Xabi la mística del fútbol importa mucho más que otros factores”, reconocen en su entorno. Y jugar en Anfield, para alguien que se identificaba tanto entonces y ahora con el estilo de juego inglés superó cualquier otra oferta económica.

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