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Febrero es el mes que celebra al amor y la amistad en varios países de América y Europa. Pero son los jóvenes son los que especialmente dedican este día al festejo del amor. El catorce de febrero es una fecha memorable para los enamorados y para todas aquellas parejas interesadas en fortalecer su relación. 

El nuevo siglo insiste en mostrarnos los intereses, estilos y formas en que se manifiesta la pareja actual en el mundo entero. Los avances sociales y culturales han dejado atrás la tradicional pareja integrada por un hombre y una mujer, para dar paso a otras formas de unión y relación, igualmente válidas, en las que se enfatiza el valor de los derechos humanos y la creciente diversidad sexual. 

Para que nos den sus puntos de vista sobre este interesante tema hemos entrevistado a tres conocidos psicólogos veracruzanos que ejercen su actividad profesional en diversas regiones. Isabella Maldonado Ramón, Jorge Tadeo Reyes y Franco González Aguilar han compartido con Palabras Claras  sus conocimientos, experiencias y reflexiones sobre la relación de pareja en esta entidad federativa.

“La forma de relacionarse y comunicarse en pareja ha presentado ciertos cambios con respecto a los años 90´s”

En su consultorio del puerto de Veracruz, conversamos con la psicóloga Isabella Maldonado Ramón, quien nos compartió los siguientes conceptos:

Los problemas que presentan las parejas en la actualidad tienen que ver en la mayoría de los casos con dificultades en la comunicación, intromisión de la familia de origen, infidelidad, problemas de adaptación a nuevas etapas del ciclo de la familia, así como celos irracionales, acentuándose estos últimos con el uso de redes sociales como Facebook, Instagram y servicios de mensajería instantánea como WhatsApp.

A raíz del uso de las tecnologías mencionadas, la forma de relacionarse y comunicarse en pareja ha presentado ciertos cambios con respecto a los años 90´s, con beneficios como desventajas, ya que, así como permiten la comunicación de forma casi inmediata, también se han llegado a convertir en escenarios de conflicto. Algún miembro puede interpretar como sospechosas ciertas acciones del otro, sintiendo celos, generando entonces conductas para controlar a su pareja (las cuales se dan en la mayor parte de los casos a través de estos mismos medios tecnológicos). 

En la zona metropolitana de Veracruz-Boca del Río, fluctúa entre los 28 y 50 años, el rango de edad de los miembros de las parejas que suelen acudir a consulta; en ellos, los protagonistas de sus conflictos son Facebook, Instagram, WhatsApp. Algunas conductas de control que se han podido observar en esta población son: cuestionar sobre las personas a las cuales se da “like”, “me encanta”, “me gusta”; cuestionar a quien se agrega como contacto; cuestionar a quien se le escriben comentarios; monitorear la actividad de la pareja por los estados de última conexión (tanto en messenger de Facebook como WhatsApp); exigir a la pareja la contraseña de Facebook, Instagram y del teléfono celular; revisar a escondidas, conversaciones de WhatsApp de la pareja (por ejemplo cuando se mete a bañar o está durmiendo); exigir que se elimine y/o bloquee algún contacto de alguna red social, de WhatsApp o del teléfono celular. Con estas acciones, la relación se convierte en sinónimo de vigilancia y opresión.

Cuando las conductas de control tornan ya insostenible la relación, puede que se esté hablando de una celotipia o celos patológicos, en la cual la persona está convencida de que la pareja le es infiel a pesar de que no hay evidencia de que realmente lo está siendo, e incluso se llegan a tener pruebas que comprueban la fidelidad de la persona, por lo cual es indispensable acudir a atención psicológica, ya que de no hacerlo, en un grado extremo se puede llegar a hacer daño la persona misma, o puede llegar a violentar a su pareja o al supuesto tercero en discordia.

Con respecto al tipo de terapia psicológica que se puede utilizar para trabajar no solo celos irracionales y conductas de control, sino también otras problemáticas como intromisión de la familia de origen, infidelidad, crisis por cambios familiares, entre otros, he encontrado resultados efectivos en consulta con la terapia sistémica y terapia cognitivo-conductual.

Para finalizar, en mi experiencia, una buena comunicación, confianza, respeto, compromiso, capacidad de resolución de conflictos e intimidad emocional, son puntos indispensables para que una relación de pareja sea sana y funcional. Luego entonces, si detectan que algo no anda marchando del todo bien en su relación, no duden en buscar ayuda psicológica profesional, no permitan que la bola de nieve siga creciendo hasta que se convierta en una avalancha que aplaste a ambos miembros.

“Cuando se rompen los equilibrios, la pareja ya no lucha para mantenerse, más bien opta por cambiar de pareja”

En segundo término, y a través de una llamada a su consultorio en la ciudad de Coatzacoalcos, entrevistamos al psicólogo y psicoanalista Jorge Tadeo Reyes, quien amablemente compartió sus apreciaciones:

Primero, debemos recordar que hace cuatro o cinco décadas, en estas regiones no se conocía que existiera la terapia de pareja. Casi no había especialistas en estos temas. Las parejas llegaban a platicarlo con abogados cuando pensaban en el divorcio, y las mujeres solían consultarlo o conversarlo con los sacerdotes de las iglesias.  

Ahora las parejas acuden a lo que se denomina terapia de pareja, y en lo que se refiere a mi consultorio, puedo decir que de cada cinco parejas que llegan con este problema, tres logran mantener su relación y dos, mejor prefieren terminarla.

Las parejas actuales deben aprender a equilibrar tres contenidos psicológicos: el Amor, la Pulsión sexual y la Agresividad. De un buen equilibrio de esos tres elementos va a depender que dure o perdure una pareja.

El equilibrio puede romperse por factores psicológicos, sociales, biológicos, materiales, etc. Y tiene mucho que ver en una pareja, cómo es que fueron las relaciones objetales primarias de cada uno de ellos con sus padres: con su madre y con su padre. Si tuvieron buen apego y buen desapego con ellos, tendrán un vínculo con mayores recursos psicológicos para enfrentar cualquier conflicto de pareja. 

Cuando las relaciones objetales no fueron sanas, se exaltarán o magnificarán los conflictos de pareja. Pudiera decirse que el que mejor mamó en su infancia, el que fue mejor trasladado en esas etapas formativas, es el que será un mejor marido, o la que será una mejor esposa, o el que será una mejor pareja. Si los vínculos no fueron muy sanos, si alguno de ellos viene de una relación disfuncional, el problema se va a manifestar más pronto que tarde en la pareja.

¿Y cómo ha evolucionado la pareja? La pareja de los ochentas se estaba moviendo de manera insatisfactoria, estaba viviendo emociones que la hacían estar a disgusto, pero los hijos sostenían la relación. En este tiempo, la mujer ya no tiene tantos hijos, uno o dos, si acaso, y por ello puede salir a conquistar el mundo.

Entonces, viene un desbalance, los integrantes de la pareja se empiezan a cuestionar, aparecen los conflictos de divorcio y se da agresividad en forma de celos. El hombre comienza a sufrir depresiones por el avance de la mujer. Se confunden los roles, y esto provoca que los hijos vayan a la deriva y se generen conflictos de pareja, apatía sexual, violencia y rechazo.

Ahora la pareja es cada vez más culta y esto conlleva más diferencia. Pero eso se arregla cuidando las tres condiciones mencionadas (Amor, Pulsión sexual y Agresividad). El amor debe ser romántico y generoso. Y tanto el hombre como la mujer, deben elaborar o canalizar adecuadamente la agresividad desbordante. Principalmente el hombre, quien en definitiva está obligado a controlar su agresividad para poder amar y proteger a su mujer. 

Más que moderna, ahora estamos en la época posmoderna, en la que todo se puede y no tenemos límites. Ahora ya no se piensa, ahora se actúa, y todo es posible. Por ello, debemos pensar que el futuro de la pareja tradicional es incierto. En este tiempo, cuando se rompen los equilibrios, la pareja ya no lucha para mantenerse, más bien opta por cambiar de pareja.

Un aspecto que hay que resaltar es que la pareja actual vive más gozo en la relación sexual, entendiendo por gozo, el placer en todos los sentidos. Antes el placer era más bien genital. La mujer no se estimulaba ni estimulaba al hombre; ahora toma la iniciativa y le gusta ir al gimnasio y esforzarse para estar atractiva y así poder dar y sentir mayor gozo.   

“Una buena relación es aquella en la que ambos se preocupan recíprocamente por el crecimiento y el bienestar de su pareja”

Para finalizar esta pequeña serie de entrevistas, en la ciudad de Xalapa acudimos con el psicólogo Franco González Aguilar, quien nos proporcionó la siguiente información:

Los que buscan atención o asesoría, acuden por diversos conflictos existenciales o por trastornos leves de personalidad o comportamiento, pero en general, puedo decir que la mitad de las personas que llegan a mi consultorio, lo hacen con la finalidad de resolver problemas de pareja. Y he notado que de cada doce parejas que llegan aquí, dos de ellas corresponden a parejas formadas solo por mujeres o solo por hombres. Y en estas parejas del mismo sexo, alguno de sus miembros se reconoce como bisexual.

Pero en la problemática que manifiestan, he constatado que las características, los factores causantes de problema entre ellos, los derechos que reclaman, y las obligaciones que olvidan, suelen ser las mismas que aparecen o se exigen dentro una típica pareja hombre-mujer. 

En lo general, heterosexuales o personas de los grupos LGBT, demandan el respeto a sus derechos humanos, a su individualismo, a su libertad, a su identidad y orientación sexual. Y se puede decir que en todos ellos existe como un énfasis en encontrar la confianza y en construir día a día la comunicación real con sus parejas. 

Creo que una buena relación es aquella en la que ambos se preocupan recíprocamente por el crecimiento y el bienestar de su pareja en todos los sentidos; en brindarle el amor, la pasión, el confort y proveerle los demás elementos que ella o él requieran.

Y desde luego, es normal y positivo que en las parejas se dé una discusión abierta sobre los temas de interés común, como son los aspectos financieros, los asuntos de los hijos o los de la estabilidad familiar. En estos casos, lo mejor es hablar con claridad, proponiendo una negociación leal y sincera.

Aunque no lo expresen tal cual, ellas y ellos quieren vehementemente que su relación tenga los cuatro componentes esenciales de una pareja sana: amor, romance, intimidad y compromiso. 

Si se quiere evitar una separación o un divorcio, antes de llegar al tedio o aburrimiento, los integrantes de la pareja deben cuidar que estos componentes estén siempre equilibrados y a buen nivel. A veces el romance es el que hace aumentar el amor, la intimidad o el compromiso. O el compromiso en sí mismo, ayuda a mejorar o preservar los otros componentes.

En la historia del mundo, el amor ha sido un sentimiento hermoso y complejo a la vez. Y por ello, muchas disciplinas científicas aportan frecuentemente conceptos y descubrimientos con la finalidad de entender, mejorar y conservar la relación amorosa. La Neurobiología ha descubierto que en el organismo el amor se manifiesta como un componente biológico regulado por neurotransmisores como la dopamina, la serotonina, o la oxitocina. Y estos funcionan como las drogas altamente adictivas. Conforme pasa el tiempo, el ser humano exige más y más y, por lo tanto, no es fácil mantener vivo al amor sin un interés, sin una disciplina, sin un hábito de atención real al otro integrante de la pareja.

Y la dificultad es mayor porque actualmente la comunicación y la información de lo que ocurre con cada uno de nosotros, se puede conocer segundo a segundo con las redes sociales y la internet. Es más sencillo detectar la infidelidad. Y también es más fácil caer en ella.  

Por todo ello, creo que las parejas de esta época tendrán que apelar más a la comunicación verdadera, a acrecentar el cariño y el amor, y a fortalecer más el compromiso moral y el legal, aunque también es conveniente cuidar este último aspecto con miras a un futuro común, si es que ese es el objetivo. 

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