En México, al menos 500,000 personas laboran en plataformas digitales y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) busca afiliarlas mediante el programa piloto para trabajadoras y trabajadores independientes. “El gran debate es quién debe pagar el aseguramiento”, acaso las empresas, “pero no podemos esperar a que se resuelva para avanzar”, dice Norma Gabriela López Castañeda, directora de Incorporación y Recaudación del organismo.

La semana pasada el instituto anunció la firma de un convenio con Beat, DiDI, Rappi y Uber para que estas compañías trasnacionales promuevan el programa piloto entre repartidores y conductores. El esquema, que está a prueba, implica que las personas trabajadoras asuman el costo de su aseguramiento.

Con un pago desde 1,150 pesos al mes, tendrán acceso a los cinco seguros que ofrece el IMSS: servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos y maternidad; incapacidades, pensión por invalidez y vida; ahorro para el retiro y guarderías. Podrán registrar también a sus cónyuges, hijas o hijos y padres y madres.

Al igual que en otros países, en México se han conformado movimientos laborales que buscan el reconocimiento de la relación de trabajo con esas grandes compañías y pronto se opusieron a este programa. Los procesos en cada nación llevan diferentes momentos y han logrado distintos avances.

En marzo pasado, tras una demanda laboral, Uber en el Reino Unido aceptó garantizar al menos el pago del salario mínimo, vacaciones con goce de sueldo, inscripción a un plan de pensiones y seguro de accidentes a sus conductores y repartidores. En mayo, el gobierno de España reformó su código laboral para reconocer como asalariadas a las personas que laboran en plataformas.

El país no podrá quedarse atrás de estos avances, reconoce la funcionaria. “El IMSS será respetuoso de lo que, eventualmente, la legislación diga al respecto, de lo que se llegue a legislar en materia laboral”, señala.

Sin embargo, será la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Congreso de la Unión quienes tendrán que comenzar los cambios legislativos, explica. En tanto eso ocurre, “que la gente esté protegida, que tenga acceso a un esquema que les da la cobertura total”.

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Cuando ese proceso se desate, “seguramente vamos a participar con la STPS, como hemos participado en otros temas, aportando ideas e información. Pero algo que nos queda claro es que primero hay que conocer cómo es este sector, esa es la mejor forma de hacerlo sencillo”.

En una carta difundida este martes, la Unión Nacional de Trabajadores de Aplicaciones (UNTA), el primer sindicato reconocido en el país que agrupa a conductores y repartidores de plataformas digitales, manifestó su descontento por el anuncio del IMSS, ya que dijeron que no fueron consultados para su elaboración, además de que el programa piloto deja sólo en los trabajadores la posibilidad de acceder a la seguridad social, excluyendo la responsabilidad de participación de las empresas.

“Incorporarse al IMSS implica una reducción significativa al salario nominal. Se estima que esta reducción represente un promedio de 2,000 pesos al mes. A esto hay que sumar el pago de impuestos, así como la constante reducción de tarifas por entrega o por viaje que constantemente imponen este tipo de empresas. La baja constante del salario en estos trabajos ha quedado impune al no existir relación laboral”, expresan en la misiva dirigida al director del IMSS, Zoé Robledo.
Los dos propósitos del programa piloto

El convenio con las plataformas tiene dos grandes objetivos, señala Norma Gabriela López Castañeda. La primera es la difusión del programa para que, “en tanto la política pública se desarrolla, la gente esté protegida”. El otro propósito es “tener información de primera mano para conocer al sector, para saber qué funcionaría y cómo hacer que funcione ante una legislación específica” en un futuro.

La funcionaria federal insiste: “No podíamos quedarnos atrás, esperando a ver qué ocurre. Para nosotros, en el instituto, lo más importante es que ya estén protegidos y vemos un gran beneficio en este esquema”.

El 23% de la población ocupada en México, más de 12.5 millones de personas, labora de manera independiente o por medio de nuevos mecanismos de trabajo que no encajan en la figura de subordinación laboral, con un patrón, sujetas a un horario y otras características que la Ley del Seguro Social establece para incorporarse al régimen obligatorio, dice la abogada especialista en temas fiscales.

“El mercado laboral ha cambiado, la tecnología permite una mayor flexibilidad de las condiciones laborales, pero no por ello debes quedar excluido de uno de los principales beneficios de la generación de ingresos dentro del ámbito formal”, que es la seguridad social.

El instituto ha estado diseñando un esquema de aseguramiento ad hoc para quienes trabajan a través de las plataformas digitales, dice. “No es fácil porque la diversidad entre las personas que participan de ese tipo de ingresos es amplia”.

Algunas personas usan las plataformas para compensar su salario, para otras es su única fuente de ingresos. Las utilizan estudiantes en sus tiempos libres, hay gente que las ocupa como negocio: compran vehículos y los ponen a trabajar a través de terceros, detalla.

El gran reto ha sido flexibilizar la incorporación de este sector en la “estructura rígida que tiene la Ley del Seguro Social, de tal manera que no pierdan los derechos laborales” y, al mismo tiempo, integren las diferentes modalidades de esta economía.

“Si con un programa piloto podemos darle acceso a la seguridad social es maravilloso”. Lo cual no implica que más adelante sea diferente, subraya. Quizá como en España, donde las empresas deben pagar las cotizaciones.

“Lo que no queremos que nos pase, como IMSS, es que sea al revés, que de repente haya una legislación de un colectivo que no conocemos y tengamos que flexibilizar los mecanismos de incorporación, pero no sepamos cómo”.

La experiencia de afiliación que les ha dejado el programa piloto para trabajadoras del hogar se los confirma. “Si no haces los procesos sencillos, ad hoc para el sector, aunque esté en la letra será inaplicable”.

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