Uno de cada cinco mexicanos no alcanza a cubrir sus necesidades económicas con el salario que percibe y para poder hacerlo, tres de cada diez pidieron préstamos a su familia.

Lo indica un estudio independiente difundido, que revela el impacto de la inflación de casi 9% anual que afecta al país.

El reporte elaborado por la firma Up Sí Vale, especializada en cupones de despensa, señaló que el 30% de los mexicanos buscaron un segundo trabajo ante el encarecimiento en el precio de productos y servicios.

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La mayor parte del dinero lo usan en promedio para cubrir “necesidades básicas como alimento, transporte o combustible, educación y vivienda (renta o hipoteca)” y, en segundo término, para “el pago de servicios, préstamos bancarios u otro tipo de deudas”.

Con un gasto mensual de entre 10,000 y 15,000 pesos, la mitad de los participantes en la encuesta declaró que es “suficiente para cubrir sus gastos básicos”, pero la otra mitad afirmó lo contrario y argumentó que “solo les permite vivir al día”.

El 43% señaló que su salario apenas alcanza para “cubrir lo básico”, por lo cual, para hacerle frente a la difícil situación económica, además de utilizar tarjetas de crédito, utilizan sus prestaciones laborales para cubrir sus necesidades.

También recurren a otras fuentes de ingreso como las “tandas” o modos informales de ahorrar, empleos en el comercio informal, o incluso realizando trabajos extras los fines de semana, como lavadores de autos, meseros (mozos), estilistas (empleados de salones de belleza), conductores y repartidores en aplicaciones de transporte y entrega.

La incontenible inflación en México alcanzó en la primera mitad de septiembre un nuevo récord al llegar a 8.76%, el mayor nivel en más de dos décadas, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que indicó que los precios de los alimentos aumentaron al doble. Para afrontar esta marea alcista, el gobierno aumentó sus subsidios a los combustibles y anunció hace unos días un acuerdo con empresas de alimentos para mantener los precios bajos de los productos de la canasta familiar.

El propósito es reforzar un plan que lanzó en mayo último para contrarrestar la escalada de precios, pero que ha resultado insuficiente a juicio de los especialistas.

“Se logró el acuerdo unánime de mantener precios sin aumentos de productos básicos, alimentos”, dijo el presidente, Manuel López Obrador, el viernes último, en su habitual conferencia matutina tras el encuentro que sostuvo con empresarios del sector de alimentos.

El mandatario se reunió con directivos de compañías productoras, distribuidoras y comercializadoras de maíz, pollo, huevo y carne de res. López Obrador dijo también que se busca elevar de manera “considerable” el salario mínimo para contrarrestar el impacto inflacionario en los bolsillos de los trabajadores, pero que el monto del alza se logrará “en consenso” con empresarios y sindicatos.

Este año, el salario básico aumentó 22% respecto al del 2021, a 172.87 pesos por día, mientras que hace tres años y medio, cuando inició su gestión, era de apenas 4.37 dólares.

Sin embargo, de acuerdo con la firma Statista, el sueldo base en el país, considerado la segunda potencia latinoamericana, está aún por debajo de algunos países de la región de menor tamaño como Chile o Ecuador. A fines de agosto pasado, el Banco de México (Banxico) ajustó al alza sus previsiones para la inflación de este año, al 8.1%, al advertir que los efectos de choques sobre los precios podrían prolongarse e incluso agudizarse, a pesar de que López Obrador vaticinó que para fin de 2022 podrían estabilizarse y comenzar a bajar la inflación.

Además, las tasas de interés siguen su alocada carrera hacia el cielo, en concordancia con el ritmo que les marcan las autoridades monetarias estadounidenses.

Actualmente, la cifra que sirve de base para calcular los intereses de todo el sistema financiero alcanza el 8,5%, pero se teme que sufrirá un nuevo empujón alcista en la próxima reunión de política monetaria del Banxico, el próximo jueves.

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