La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reporta en su flota de automóviles asegurados, que es cerca de 22 por ciento de la nacional, más de 900 mil accidentes en México cada año, lo que genera un costo de más de 300 mil millones de pesos cada año.

Ante dichas cifras, el coordinador General de la Alianza Nacional por la Seguridad Vial, Arturo Cervantes, señaló a Notimex que los accidentes viales generan pobreza en las familias mexicanas, además de traumas, pérdida del empleo y discapacidad, y muchos casos son por manejar cuando se ha ingerido alcohol en exceso.

Dijo que si la flota asegurada -la cuarta parte de todos los vehículos en circulación, es decir 900 mil unidades-, se extrapola a toda la flota nacional, más de cuatro millones de vehículos están chocando cada año con severas consecuencias para la salud de la población.

“Es uno de los problemas más graves de salud pública, no sólo por las muertes sino por los más de 20 millones de traumatismos severos y hospitalizaciones que generan, además de los millones de personas que resultan con una discapacidad permanente cada año”.

La mayor parte de los niños mexicanos no van protegidos de manera adecuada, no llevan sistemas de retención adecuados para su edad y peso, van en los asientos delanteros o sueltos, sabiendo que en un frenado intempestivo puede salir disparado contra el parabrisas, abundó el investigador de la Universidad Anáhuac.

“Los accidentes viales son la primera causa de muerte en niños mexicanos, desde los cinco años y hasta los 15 años de edad es la primera causa de muerte en nuestro país. En los adolescentes es la segunda”, desde 15 hasta 39 años de edad, externó.

Sostuvo que los más vulnerables en el caso de los accidentes viales no son los que tienen un automóvil sino los peatones, los ciclistas, los adultos mayores, las personas que cruzan la vía pública cuando alguien estaciona su vehículo, y esto es algo remediable.

Es un problema que llegó para quedarse, tenemos más de 1.5 millones de mexicanos con discapacidad permanente a casusa de algún accidente de tránsito. “La consecuencia no nada más es una lesión física, una fractura, o un golpe”, subrayó.

Las consecuencias van mucho más allá, afectando la salud mental tanto de la víctima como del victimario, con mayor depresión, con mayor alcoholismo y mayor drogadicción, para escapar de la triste realidad de esta situación, o una discapacidad permanente.

Por ello, afirmó que se debe mejorar el comportamiento de todos los usuarios de la vía, incidir en los factores de riesgo que propician la ocurrencia de accidentes, pero también vehículos más seguros, mejor infraestructura, capacidad de gestión y regulatoria.

En ese sentido, el especialista opinó que de lo que se trata para revertir el problema es educar a la ciudadanía para que se obedezcan las leyes. “No es inventar el hilo negro, las leyes ahí están, hay que obedecerlas”.

También impulsar el uso de cinturones, sillas, cascos para los motociclistas, y vigilar que se cumplan las normas, para contar con conductas seguras en la vialidad.

Un grupo de altísimo riesgo son los conductores de motocicleta, toda vez que el mercado estos vehículos ha pasado de menos de 500 mil a más de tres millones 300 mil motos en este año.

“Ahora está de moda en las tiendas de conveniencia sacar una motocicleta por 200 pesos a la semana, pero ni siquiera casco, o licencia, o curso de manejo de moto se tiene. La consecuencia es que la gente se mata, o queda parapléjica, o una gran incapacidad”, alertó el especialista.

Por ello, en junio pasado 86 asociaciones civiles comenzaron a trabajar para exigir seguridad vial ya.

“Queremos que esto se tome en serio. Lamentablemente el tema no está en la agenda nacional. Por eso este llamado de que juntos podemos salvar millones de vidas en México, y creamos esta alianza”.

Informó que el martes próximo se realizará la Cumbre Nacional por la Seguridad Vial, en el Centro de Convenciones Cinia González Diez, donde expertos y asociaciones civiles hablarán sobre las posibles soluciones para combatir este problema de salud pública.

“No podemos seguir permitiendo las 40 mil personas con discapacidad cada año por un accidente de tránsito, que se sumen a las filas del desempleo y la pobreza. Esto es más de 300 mil millones de pesos cada año tirados a la basura por muertes viales, esto no lo podemos seguir permitiendo”, puntualizó.

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