El avance fundamental alcanzado con el nuevo acuerdo en Norteamérica es que se mitigan las amenazas de aislamiento y se reabren los caminos de integración regional, destacó la firma global de servicios legales Baker McKenzie.

El socio de la práctica de Comercio Internacional de Baker McKenzie en México, Manuel Padrón, consideró que queda ahora un trabajo de adaptación a las nuevas condiciones negociadas con el ahora llamado Acuerdo Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés).

Entre las nuevas condiciones, dijo, una de las más discutidas tiene que ver con la industria automotriz, pues los agentes de este sector tendrán que adaptarse a las nuevas reglas de origen, en especial a que 40 por ciento del valor de producción de un vehículo y sus principales componentes tenga que ocurrir en Estados Unidos o en Canadá.

Además, México tendrá que buscar tener la mayor participación posible en el otro 60 por ciento, “ese es un gran cambio”, destacó el especialista en un análisis.

Señaló que la definición de la permanencia de Canadá en el TLCAN es recibida con beneplácito por la comunidad de negocios mexicana, en especial el hecho de que ese país hubiera logrado la reinserción del Capítulo 19, referido a resolución de conflictos.

También es importante destacar los avances en estándares laborales que pueden cobrar un dinamismo mayor, en particular entre México y Estados Unidos, consideró Padrón.

El nuevo acuerdo les da a los inversionistas de los tres países certidumbre sobre cómo serán las reglas de juego de su comercio por al menos los siguientes seis años, y la garantía de que las cadenas productivas de la región seguirán organizadas como operan en la actualidad, subrayó.

Asimismo, opinó, es la confirmación de que no habrá incremento de aranceles entre los tres países y es una señal muy positiva de que se ha alcanzado una modernización eficiente en la negociación.

El socio de Baker McKenzie comentó que el proceso de esta renegociación evidencia que el intercambio internacional se tiene que adaptar no solo a las dinámicas comerciales, sino también políticas.

Ahora comienza una etapa de revisión de textos y existe la posibilidad de que se dé una firma presencial del nuevo tratado en la próxima reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Buenos Aires, a finales de año, añadió.

 

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