La inflación volvió a comerse los ajustes salariales para sumar una caída por segundo mes consecutivo y por sexta ocasión en lo que va del año. En octubre las revisiones salariales en la jurisdicción federal otorgaron un aumento de 4.1%, en promedio, manteniendo el nivel observado en septiembre. Sin embarga, el alza en los precios al consumidor registrada en el mismo mes ocasionó un decremento de -2.05 puntos en términos reales.

En octubre la inflación se ubicó en 6.24%, su mayor nivel desde finales de 2017 y el doble de la estimación del Banco de México (Banxico). En consecuencia, los ajustes salariales registraron de nueva cuenta su nivel más bajo en cuatro años.

Las 508 revisiones salariales que se llevaron a cabo en el décimo mes del año abarcaron a 629,106 trabajadores, la mayor cantidad de personas involucradas en los ajustes contractuales en lo que va del 2021. Con esta nueva caída, los incrementos de este año tienen un déficit de -0.94 por ciento.

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Ricardo Aguilar Abe, economista en Jefe de Invex, señaló que la inflación por arriba del 6% es un fenómeno transitorio, aunque durante el cierre de año es probable que se mantenga en esos niveles y retorne a promedios cercanos al 4% hasta la mitad del 2022.

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“Será importante ver cómo ve Banxico el comportamiento de la inflación para el siguiente año, porque sí esperamos que se concrete una desaceleración. Pero si se mantiene muy elevada o alrededor de los niveles actuales y Banxico ve que probablemente no bajemos de 5% para el próximo año, sí podría haber una presión en las siguientes negociaciones”, explicó en entrevista Ricardo Aguilar.

De acuerdo con el Reporte de Planeación de Presupuesto Salarial de la consultora Willis Towers Watson el ajuste salarial promedio que están considerando otorgar las empresas en México para 2022 es de 4.2%, un incremento que incluso está por debajo de la estimación optimista de las propias organizaciones sobre un nivel de inflación de 4.5% para el cierre del 2021.

“La inflación tiene diversos efectos indeseables en la economía. Uno de los más preocupantes es la erosión del poder adquisitivo de los hogares. Esto quiere decir que las personas van a experimentar una reducción en su bienestar, pues el incremento en los precios reduce la cantidad y variedad de los bienes a los que pueden acceder”, expuso Alejandro Saldaña, economista en Jefe del Banco Ve por Más.

Pero la elevada inflación observada en los últimos meses, agregó Alejandro Saldaña, no sólo podría afectar el poder adquisitivo de los trabajadores, también puede endurecer el acceso al financiamiento debido al riesgo de que incrementen las tasas de interés.

Desde la perspectiva de Ricardo Aguilar, el margen que tiene el mercado laboral para su recuperación es uno de los factores que incide en que las empresas no otorguen incrementos más altos. “No vemos que haya una recuperación de lleno y eso puede dar cierto margen para que las negociaciones salariales no sean tan elevadas porque aún hay personas dispuestas a tomar empleos menos remunerados”.

Las últimas dos revisiones salariales, las de septiembre y de octubre, representan la segunda cifra más baja otorgada como incremento en lo que va de la pandemia, sólo superada por el 3.8% de aumento observado en enero de este año, al que la baja inflación de ese momento permitió que en términos reales implicara un incremento de 0.22 por ciento.

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