La compañía estadounidense Amazon podría tener que hacer frente a una multa de más de 425 millones de dólares por su presunta violación de la ley de privacidad de la Unión Europea (UE), informó este jueves The Wall Street Journal, que cita fuentes familiarizadas con el asunto.

La Comisión Nacional de Protección de Datos (CNPD) de Luxemburgo, país en el que el gigante del comercio electrónico tiene su sede en la UE, habría distribuido una propuesta de sanción de las prácticas de privacidad de Amazon y propondría una multa entre las otras 26 autoridades nacionales del bloque comunitario.

Una de las fuentes indica que desde la CNPD consideran que la empresa con sede en Washington habría infringido, presuntamente, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de Europa, que está relacionado con la protección de las personas físicas en lo que se refiere al tratamiento de sus datos personales y a la libre circulación de los mismos. No obstante, se negó a brindar detalles sobre las acusaciones específicas.

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Antes de que el proyecto sea definitivo, otros reguladores de privacidad de la UE deben acordarlo de manera efectiva, lo que podría durar meses y acabar traduciéndose en cambios sustanciales, incluida una multa por una cantidad mayor o menor.

¿Y ahora qué?

La sanción propuesta por Luxemburgo representaría aproximadamente el 2 % de los ingresos netos reportados por Amazon en 2020, que fueron de 21.300 millones de dólares, así como un 0,01 % de sus 386.000 millones de dólares en ventas.

Otra de las personas consultadas asegura que la CNPD ha recibido varias objeciones a su propuesta de sanción, incluida al menos una que afirma que la multa debería ser mayor. El regulador del gran ducado puede resolver esas objeciones de forma amistosa o rechazarlas y desencadenar un debate y una votación entre todos los reguladores de privacidad de la UE en la Junta Europea de Protección de Datos.

La noticia llega en un momento de mayor aplicación por parte de la Unión Europea de sus leyes antimonopolio para proteger la privacidad de los usuarios. Tanto los reguladores europeos como los estadounidenses están abriendo múltiples casos contra las grandes empresas tecnológicas.

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