El Banco de México señaló este jueves que existe un entorno de debilidad en las finanzas públicasasociado a la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y alertó también de un menor consumo interno.

Al publicar la minuta de la reunión del 14 de agosto, cuando bajó el objetivo para la tasa de interés interbancaria en 0.25 puntos porcentuales hasta el 8 por ciento, el banco central indicó que los cinco integrantes de la Junta de Gobierno señalaron que, en un entorno de marcada incertidumbre, el balance de riesgos para el crecimiento continúa apuntando a una mayor desaceleración.

Algunos puntualizaron que el crecimiento está sujeto a riesgos externos e internos. Entre los primeros mencionaron una escalada en las disputas comerciales, una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea y factores políticos y geopolíticos.

En cuanto a los riesgos internos, la mayoría destacó la persistencia del ambiente de incertidumbreque ha impactado a la inversión privada, derivado de decisiones de políticas públicas de la nueva administración y de preocupaciones por la inseguridad y corrupción.

“La mayoría mencionó como riesgo un entorno de debilidad en las finanzas públicas. En particular, uno detalló que estas pueden resentir presiones derivadas de la evolución de la actividad económica, la situación de Pemex y los precios internacionales del petróleo, entre otros factores”, expuso.

La mayoría consideró que la situación de Pemex podría tener repercusiones en las finanzas públicas y en la calificación de la deuda soberana de México. No obstante, uno de los miembros de la Junta de Gobierno estimó que el impacto indirecto sobre el costo financiero de la deuda soberana ha sido limitado hasta ahora.

Añadió que, si bien no puede descartarse que Pemex pueda perder relativamente pronto el grado de inversión, esto no necesariamente debería dar lugar a movimientos desordenados en los mercados, pues una parte del mercado ya descontó esa posibilidad.

La mayoría mencionó que el entorno actual sigue presentando importantes riesgos de mediano y largo plazo que pudieran afectar las condiciones macroeconómicas del país, su capacidad de crecimiento y el proceso de formación de precios en la economía.

En este sentido, destacó que es particularmente importante que, además de seguir una política monetaria prudente y firme, se impulse la adopción de medidas que propicien un ambiente de confianza y certidumbre para la inversión, una mayor productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.

Subrayaron que el estancamiento de la actividad económica refleja una mayor debilidad en la mayoría de los componentes de la demanda agregada, destacando la desaceleración del consumo y la atonía de la inversión.

El Banco de México recortó el miércoles el pronóstico de crecimiento para la economía de México en 2019 y lo ubicó en un rango de 0.2 a 0.7 por ciento, desde la estimación previa de 0.8 y 1.8 por ciento. Fue la quinta actualización a la baja que el banco central hace de su perspectiva para el PIB de este año.

El recorte al pronóstico llegó días después que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía(Inegi) informara que el Producto Interno Bruto (PIB) de México tuvo un crecimiento nulo en el segundo trimestre del 2019 en comparación con el trimestre anterior.

En el informe de este miércoles, el Banco Central recortó, también a la baja, su pronóstico de crecimiento para 2020, de un rango de entre 1.7 y 2.7 por ciento a otro que oscila entre el 1.5 y el 2.5 por ciento.

Con información de EFE

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