Si en marzo de 2020 teníamos como parte de nuestra cartera bitcoin, ahora nos estaríamos planteando si deberíamos vender o no y si no los teníamos, tendremos dudas de si es el momento adecuado para comprar.
La cotización del Bitcoin

Tras alcanzar un máximo en 40.857,39 dólares el pasado 9 de enero, sufrió una violenta corrección que le llevó a los 33.951,5 (- 17%) retomando de nuevo el alza en tan solo 3 días para cotizar de nuevo a 38.720,6 dólares (+14%). Desde el 1 de enero de 2021 lleva acumulada una subida YTD del 44,57% y desde el 1 de enero de 2020 acumula una subida del 144,57%. Esto nos da una idea del protagonismo que está cobrando la estrella de las criptomonedas.

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Cuando hay expectativas de que la inflación va a aumentar la inversión en Oro protege contra ella, ya que no le influyen ni la impresión de dinero ni otras formas de degradación de la moneda fiduciaria. Este fenómeno es particularmente acusado en épocas de tipos de interés muy bajos como sucede actualmente.

Si los gobiernos trabajan para mantener los tipos de interés más bajos que la inflación con el fin de reducir el valor real de su deuda, los tradicionales bonos ya no ofrecen ese refugio de hace años y dejan de tener pierden su interés, lo que hace más atractivo el oro o cualquier inversión alternativa incluso el bitcoin.

Lo más tradicional y en lo que primero pensamos en condiciones como las actuales, es invertir en oro, siendo el único activo que tiene un historial de protección del poder adquisitivo desde hace más de 3.000 años, por eso no es de extrañar que el precio del oro haya subido alrededor del 40% desde 2018.

Ahora la cuestión es, si en una época de crisis el oro se ha comportado casi siempre como un gran refugio y ha registrado una subida tan importante. ¿Con la subida del bitcoin podemos considerarlo como activo refugio?

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