António Gutérres, secretario general de la ONU, calculó que la COVID-19 provocará la pérdida de unos 109 mil millones de dólares por remesas que las “personas en movimiento” envían a sus países.

En un análisis el  titular de la Organización de las Naciones Unidas precisó este miércoles que dicha cifra equivale “a casi tres cuartas partes de toda la asistencia oficial para el desarrollo”, recursos que ya no llegan a los 800 millones de personas que dependen de ellos.

“La COVID-19 sigue devastando vidas y medios de subsistencia en todo el mundo, golpeando con más fuerza a los más vulnerables”, y entre los principales afectados se encuentran los millones de personas que en movimiento, como refugiado, desplazadas internas o migrantes.

El análisis dado a conocer por el secretario general precisa que esta crisis se alimenta de tres elementos, el primero de tipo sanitario, pues se exponen al coronavirus ya que con frecuencia viven en hacinamiento donde la distancia social es “un lujo imposible”, incluidos el acceso a servicios como atención de la salud, agua, saneamiento y nutrición.

Luego de precisar que un tercio de la población mundial desplazada internamente vive en los diez países con mayor riesgo del COVID-19, añadió que el segundo elemento es la situación socioeconómica, en particular quienes trabajan en la economía no estructurada, donde carecen de acceso a protección social.

En tercer lugar, las personas en movimiento encaran una crisis de protección porque más de 150 países han impuesto restricciones fronterizas para contener al coronavirus, y al menos 99 Estados no hacen ninguna excepción en los casos de quienes solicitan asilo por motivos de persecución, indicó.

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