La razón principal detrás de la caída de México en el Ranking de Competitividad del IMB Business School es la pérdida de confianza del sector privado, señaló Gustavo De Hoyos Walther, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

El líder empresarial identificó cuatro grandes retos hacia adelante en materia de competitividad ante el impacto de la pandemia y los recientes cambios en las reglas del juego sobre todo en el sector energético.

“Diversas acciones por parte del gobierno han ido en detrimento de la certidumbre. Ejemplo de ello son los cambios de reglas, las afectaciones al Estado de Derecho y las consultas públicas para tomar decisiones de inversión”, dijo.

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Uno de ellos es la recuperación del empleo formal después del impacto de la pandemia, con más de un millón de empleos de este tipo perdidos entre marzo y mayo, corriendo el riesgo de que aumente la informalidad.

“Sin duda, esto repercutirá en la productividad y competitividad de nuestra economía. Por ello, es necesario que el gobierno federal implemente medidas fiscales urgentes para proteger el empleo”, advirtió.

El segundo reto son los golpes a la competencia, sobre todo en el sector energético con diversas acciones que van en detrimento de la competitividad en este sector, en específico, los recientes acuerdos de la Secretaría de Energía frenan la inversión en energías renovables y limitan la competencia del sector eléctrico del país.

La fuerte dependencia a la refinación dibuja el reto de repensar a Pemex para convertirlo en una empresa de vanguardia y competitiva que brinde frutos y rendimientos para el país.

“La urgencia de un cambio de estrategia es inminente”, opinó.

Finalmente, el reto de lograr que las pequeñas y medianas empresas adquieran las capacidades para participar en las cadenas globales de valor. Actualmente, el 95 por ciento de ellas no lo hace ya sea por falta de información, porque no lo considera necesario o no le interesa.

“Apuntalar la competitividad de nuestras pequeñas y medianas empresas es crucial para aumentar nuestro potencial de crecimiento”, apuntó.

Al sector patronal no le sorprende la caída que presentó México al sitio 53 desde el lugar 50 el año anterior y dentro de un total de 63 economías analizadas por la IMD, pero sí le preocupa que se ubicó en la posición más baja desde que se lleva a cabo el ranking en 2010 y esto se explica por el deterioro económico que ya se venía experimentando antes de la pandemia, detalló el líder empresarial a El Financiero.

“La principal razón detrás de esta caída es la pérdida de confianza del sector privado. La confianza empresarial lleva siete meses consecutivos con niveles pesimistas en todos los sectores que mide el Inegi, en específico, el sector construcción ha registrado niveles pesimistas desde noviembre 2018”, detalló.

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