Al participar en el 25 aniversario de autonomía del Instituto, expuso que además de su tarea de procurar una inflación baja y estable en México, el Banxico podría ser un tanto flexible en coadyuvar con el gobierno en perseguir un mejor desempeño de la economía nacional, propiciando mayores beneficios a la sociedad.

“Si el instituto emisor tiene la capacidad de influir de esa manera, sin poner en riesgo el cumplimiento de su objetivo prioritario, debería actuar en consecuencia. Esta actitud reforzaría el apoyo social y político a su autonomía”, dijo.

Carstens aceptó que su propuesta “no es tarea fácil” y que no está exenta de riesgos, porque mal aplicada podría minar la credibilidad del Banxico.

No obstante, indicó que el reto es precisamente identificar adecuadamente las circunstancias en que puede hacer una interpretación amplia y flexible, pero responsable de lo que representa el cumplimiento de su mandato.

“El mensaje de fondo es claro: el banco central no debe tener un enfoque mecanicista con respecto a sus reacciones ante desviaciones -o la ausencia de ellas- de su meta de inflación”, explicó.

Añadió que también se debe tomar en cuenta el contexto macroeconómico nacional e internacional para una conducción afinada de la política monetaria.

Agustín Carstens felicitó al Banco de México por sus primeros 25 años de autonomía con un discurso en el que dio un repaso a su labor y detalló las cuatro dimensiones que a su parecer le han funcionado: legal, económica, socia y política.

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