China y Estados Unidos han llegado a un acuerdo preliminar, durante las negociaciones de sus equipos estas últimas dos semanas, para retirar por fases algunos de los aumentos de aranceles que se han impuesto mutuamente en su guerra comercial de los últimos 18 meses, según ha afirmado este jueves el Ministerio de Comercio en Pekín. Estados Unidos aún no se ha pronunciado públicamente sobre las afirmaciones chinas.

Los dos países “han acordado eliminar el aumento arancelario en fases a medida que progresen sus negociaciones. Este es el resultado de las negociaciones constructivas que han desarrollado en las últimas dos semanas”, ha asegurado el portavoz del Ministerio, Gao Feng, en una rueda de prensa.

Qué aranceles exactamente se levantarán en cada fase está aún por decidir, pero los dos equipos negociadores se han mostrado de acuerdo en que cada país los elimine “en la misma proporción y de manera simultánea”, según el portavoz, sin aportar más detalles.

De confirmarse, el anuncio de Pekín señalaría un importante paso adelante en las conversaciones para resolver la guerra comercial que los dos países libran desde la primavera de 2018 y que ha dejado importantes consecuencias en la economía global.

Estados Unidos había anunciado un acuerdo parcial el 11 de octubre, tras una nueva ronda de negociaciones en Washington entre las delegaciones que encabezan, respectivamente, el viceprimer ministro chino Liu He y el secretario del Tesoro y el representante de Comercio Exterior de EE UU, Stephen Mnuchin y Robert Lighthizer, respectivamente. Entonces, Washington aseguró que congelaría las nuevas subidas de aranceles que tenía previstas y Pekín aumentaría a más de 40.000 millones de dólares sus compras de productos agrícolas de la primera potencia.

El Gobierno chino confirmó el 26 de octubre un acuerdo de principio para cerrar la primera fase de un pacto de tres etapas. El pacto en torno a la primera fase debía firmarse a mediados de noviembre entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) que iba a celebrarse en Chile. La decisión del presidente Sebastián Piñera de cancelar la reunión debido a las protestas multitudinarias en su país ha obligado a los dos equipos negociadores a buscar alternativas urgentes para que sus respectivos jefes de Estado puedan estampar sus firmas.

Durante la negociación, Pekín había exigido como condición indispensable para llegar a un acuerdo que Estados Unidos eliminara por completo los aranceles impuestos en la disputa. El influyente blog Notas de Taoran, que suele reflejar con gran exactitud la opinión de la delegación china, había precisado esta semana que no era necesario que esos impuestos se levantaran en su totalidad de golpe. Bastaba, según el autor del blog, que se retirasen proporcionalmente.

Gao insistió en ese punto en su rueda de prensa. “La guerra comercial comenzó con aranceles, y tendrá que acabar con aranceles”, subrayó el portavoz.

Desde el anuncio del acuerdo parcial, las relaciones entre las dos mayores economías del mundo parecen encaminarse a un mínimo deshielo. A ambas les convendría una tregua: Washington encara elecciones dentro de doce meses, con un presidente que afronta un proceso de juicio político en el Congreso estadounidense. China ve cómo su economía desacelera su ritmo de crecimiento, mientras tiene que lidiar con un problema, las protestas en Hong Kong, con el que no contaba al comienzo de la guerra y que se ha convertido en la mayor crisis política para Xi desde su llegada al poder hace siete años.

En otro gesto de aproximación, China anunció hoy la condena contra nueve personas por tráfico de fentanilo, un opiáceo que el año pasado causó 18.000 muertes en EE UU. Washington acusa al país asiático de ser el principal productor mundial y de no hacer lo suficiente para combatir el contrabando de esa sustancia.

Según anunció el Tribunal Popular Intermedio de Xintai, en el norte del país, las penas a ocho de los condenados oscilarán entre los seis meses y la cadena perpetua. El noveno ha sido condenado a muerte con un aplazamiento de dos años, Habitualmente, si el reo que recibe esa sentencia muestra buen comportamiento durante ese plazo, la pena se conmuta a cadena perpetua.

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