Complicado, el regreso a clases

(SPI / Kaleydoscopio).- La inflación no ha disminuido y si bien tuvo algún respiro fue por el periodo vacacional en el que las familias bajan su consumo por el receso escolar, dándose una suerte de deflación o baja de consumo.

Cuando no hay clases, la economía se enfría, y cuando la dinámica vuelva a la normalidad, se hace sentir la presión inflacionaria, afirma Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC.

El regreso a clases es complicado para los niños, y especialmente para sus padres en este mes de agosto, debido al gran esfuerzo que deben realizar para solventar los gastos elevados y costosos que se juntan con la vuelta a clases.

Para las familias mexicanas es uno de los momentos de mayor impacto económico en el año, ya que es cuando debe realizar la compra de artículos para sus hijos en edad escolar y estos gastos representan un desembolso importante que debe cubrir varios rubros: Útiles escolares, ropa (uniformes), zapatos y tenis, cuotas escolares, transporte, Colegiaturas (en el caso de que se pague una escuela privada) y Gastos en salud (certificados médicos, vacunas, etc.).

Las familias mexicanas tienen en promedio de 2 a 3 hijos en edad escolar, lo que duplica o triplica los gastos de esta época del año; si consideramos que las familias mexicanas en general viven al día, se ven obligados a buscar de dónde sacar más dinero para poder hacer frente a estos gastos extraordinarios. Con los sueldos tan raquíticos que obtienen los trabajadores mexicanos, resulta obvio que realizan grandes sacrificios, restringiendo gastos en su alimentación, transporte, higiene y salud.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, señala:

“Consideremos que el gasto de un pequeño de primaria al iniciar el ciclo escolar es de aproximadamente 2,000 en una escuela pública, sin considerar todavía la cuota que se les solicita; las cuales, si bien no son obligatorias, la precariedad de las instituciones educativas obliga a las escuelas a buscar recursos que les permitan ofrecer un espacio medianamente apropiado a los niños para su formación. Esto, debido al abandono en el que se encuentran la mayoría de las escuelas de México.

“No hay economía que rinda, ni la familiar ni la de las escuelas.”

Asadero Cien