Por primera vez desde el 2009, el año pasado se redujo el número de personas ocupadas en el sector secundario de la economía, cuya nómina cerró en 13 millones 788,402 personas, cifra 0.6% inferior a la del año previo, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el cuarto trimestre del 2019, divulgados por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

El sector secundario de la economía abarca las industrias extractivas, la manufactura y la construcción, y absorbe a una cuarta parte de las personas ocupadas en México, que al terminar el cuarto trimestre del año pasado sumaron 55 millones 683,450 personas.

De acuerdo con las cifras del Inegi, al término del 2019 se habían perdido en el sector de la construcción 150,181 puestos de trabajo, con lo que la nómina del ramo quedó en 4 millones 225,402 trabajadores. El peso de esta categoría en el empleo industrial es, a su vez, de 30 por ciento.

El Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (Ceesco) ha considerado que los principales obstáculos que enfrenta el sector de la construcción se relacionan con la disminución de recursos públicos para el desarrollo de infraestructura con una adecuada visión a mediano y largo plazos.

“El deterioro de la actividad productiva de la industria de la construcción en el 2019 fue, entre otras, disminución en la ejecución de la inversión física presupuestaria, al registrar una contracción de 14% en el periodo enero-noviembre, en relación con el mismo periodo del 2018. Los recursos destinados al desarrollo de infraestructura para el abastecimiento de agua potable y alcantarillado, así como al de comunicaciones y transportes, registraron caídas de 44.5 y 20.8%, respectivamente, durante el periodo”, detalló en un reporte.

A noviembre del año pasado, el valor de la producción del sector construcción marcaba un derrumbe de 7.7 por ciento. Ese mes el indicador ligó además 17 meses de retrocesos.

En el caso de la manufactura, siguió creciendo el número de personas ocupadas, pero el alza fue de apenas 0.9%, la más débil en más de una década. En esta rama industrial se encontraban ocupadas 9 millones 172,562 personas al término del 2019, esto es, dos terceras partes de los trabajadores ocupados en la industria.

En la rama de industrias extractivas la nómina descendió 2.1% a 390,438 trabajadores. Aquí se emplea apenas 2.8% de la población ocupada en el sector secundario.

De acuerdo con el Inegi, al cierre del año pasado 1 millón 488,842 personas se habían incorporado a las filas de la población ocupada del país, un alza interanual de 2.7 por ciento.

La pérdida de empleos en el sector secundario fue así más que compensada por el aumento en el empleo en el sector terciario o de servicios, que fue de 1 millón 500,358 personas. La rama con la mayor aportación fue el comercio, con 832,933 incorporaciones, que significaron una notable alza de 8.3% interanual.

Desempleo, pocos cambios

Durante el último trimestre del año pasado, la tasa de desocupación fue de 3.5% de la población económicamente activa, en términos desestacionalizados. Este registro fue 0.1% inferior al del trimestre previo y 0.1% mayor al del mismo trimestre del año pasado.

En términos absolutos, el número de personas sin trabajo fue de 1 millón 942,071, cantidad superior en 113,480 personas respecto del cierre del 2018.

La tasa de informalidad se ubicó en 56.2% de la población ocupada, dato que es el menor para este indicador desde que el Inegi tiene registros. Sin embargo, la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO), que mide las condiciones de empleo más precarias, se ubicó en un máximo histórico de 19.4% de la población ocupada.

Esta tasa incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

No obstante, el Inegi aclara que, “por construcción, los indicadores de la ENOE que involucran a la población ocupada u otra variable clasificada en rangos de salarios mínimos son sensibles a los cambios en dichos salarios”.

Cabe recordar que el año pasado el salario mínimo subió 16.2%, a 102.68 pesos diarios y un año antes, en el 2018, había subido 10% a 88.04 pesos, lo que ha influido en la subida de la TCCO.

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