Coronavirus, impuestos y fechas límite pueden resultar una fórmula poco favorable para las empresas en estas fechas, ya que a pesar de las contingencia que atraviesa el país, y el mundo, por el Covid-19, las autoridades tributarias reiteraron, tanto a personas morales como físicas, que no se tiene contemplada una prórroga para la presentación de la Declaración Anual.

La situación, advierte Juan Pacheco, de la consultora contable De la Paz Costemalle-DFK, no sólo afectará a las empresas, sino también al ente recaudador, ya que por un lado podrían terminar pagando más impuestos de los que deberían, y por el otro, correr el riesgo de recaudar menos de lo esperado.

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Ante la propagación del coronavirus se tomaron medidas tanto en la iniciativa privada como en los gobiernos para evitar el contagio en la población, como frenar actividades o que su personal trabaje a distancia; lo que complica que los equipos contables o contadores de las empresas (de cualquier tamaño) puedan ajustar los últimos detalles de sus respectivas declaraciones anuales.

“Si fue uno ordenado y llevó el control correcto de lo que sucedía mes con mes, la información por parte de la autoridad debiera ser casi perfecta, con muy pocos cambios, si no se tuvo ese control y orden en el año habrá cambios significativos que normalmente llevan al contribuyente a pagar mucho más de lo que realmente se debe”, detalla el especialista fiscal.

En ese sentido, señala que una de las “novedades” que se muestran para este año están relacionados con la nómina, la cual “tiene un extraordinario detalle” y si hubo algún problema con la emisión de las facturas electrónicas o los CFDIs de nómina, o algún error en su emisión o que no se emitieron por cualquier motivo, “en estos momentos va a ser una corredera para poder corregir esos CFDIs y las facturas electrónicas y tener los datos correctos”.

Ante estas circunstancias, Juan Pacheco, de De la Paz Costemalle-DFK; y Iván Rojas Dosal, presidente del Colegio de Fiscal de México, comparten algunas recomendaciones al momento de que las empresas presenten su declaración anual.

Fecha límite y plataforma del SAT

Lo primero es recordar que la fecha límite es el 30 de marzo y que esta obligación fiscal se presenta dentro de la plataforma del Sistema de Administración Tributaria (SAT), así como tener en cuenta que la autoridad fiscal lanzó una nueva versión de la declaración anual que está prellenada en la plataforma, “por lo que deberás tener presentados en forma correcta las declaraciones de pagos provisionales y correctamente timbrada la nómina, ya que no te dejará declarar otros datos”, apunta Rojas Dosal.

Ten presente que aun cuando la herramienta señala que los datos se actualizan a las 48 horas, lo cierto es que tardan hasta diez días.

Además, agrega el presidente del Colegio de Fiscal de México, en esta nueva declaración prellenada si no se pagó el impuesto retenido en las declaraciones provisionales precargadas, el mes aparecerá como no pagado y por lo tanto el gasto será no deducible.

Presenta tu declaración anual… y la mejor posible

Presenta tu declaración en tiempo y forma, coinciden los especialistas consultados, ya que no hacerlo podría generar sanciones económicas que alcanzarían las decenas de miles de pesos.

“Cierra con lo que tengas y arma tu mejor declaración anual, aunque esté mal. No omitas presentarla, es un pecado que puede acarrear después consecuencias trascendentes. es mejor presentar una mala declaración que no presentarla”, recomienda Juan Pacheco.

No armar una buena declaración anual podría ser una loza que la empresa deberá cargar durante todo el año, pues su coeficiente de utilidad -que calcula cuánto pagaste de impuestos dependiendo de tus ingresos- resultaría alto e impactaría en los pagos provisionales del año siguiente, que se traduciría en afectaciones al flujo de dinero que no debiera estar destinado a pagar impuestos durante 2020.

Ten tu contabilidad al día y a la mano

Para esto se tuvo que haber presentado la contabilidad electrónica de cada uno de los meses. Si así se hizo, el resultado de la declaración anual sería lo más cercano a la realidad.

“Si la empresa fue ordenada y llevó el control correcto de lo que sucedía mes con mes, la información por parte de la autoridad debiera ser casi perfecta, con muy pocos cambios, si no se tuvo ese control y orden en el año habrá cambios significativos que normalmente llevan al contribuyente a pagar mucho más de lo que realmente se debe”, apunta Pacheco.

En ese sentido, destaca que, gracias a la digitalización, Hacienda conoce muy bien las operaciones que se hicieron a lo largo del año y lo mejor es que la información estuviera correcta y coincida con los datos que tienen los contadores en sus registros y la autoridad.

No olvides conciliar

Destacan que, como parte de la declaración anual, es indispensable armar lo que se llama técnicamente conciliación contable fiscal, un documento que permite identificar las diferencias entre el resultado que busca Hacienda y el resultado financiero, y donde hay partidas que aplican para una base pero no para otra. Por ejemplo, la depreciación puede resultar utilizando las tasas fiscales, aunque viendo la vida útil del bien que se está depreciando puede tener una tasa distinta, esa diferencia se documenta en esta conciliación contable fiscal.

“Hay otros que se deben identificar porque la autoridad te pide además de tu detalle fiscal, tus estados financieros y si la autoridad detecta algún cambio importante entre los criterios financieros y los fiscales, la autoridad siempre va a buscar que se utilice el que más conviene a Hacienda para que pague más impuestos”, menciona Pacheco.

Por ello, recomienda tener mucho cuidado con esas diferencias, ya que la autoridad cada vez más pone énfasis en estos criterios y sus discordancias entre la parte financiera y fiscal.

“Recordemos que la contabilidad es el resultado financiero de la empresa que para llegar al resultado fiscal debemos elaborar los papeles de trabajo, que se requerirán para terminar el llenado de la declaración anual”, agrega Rojas Dosal.

Otros consejos

Hay rubros que deberás tener en cuenta para darles una revisión a conciencia, como los de inventarios, costo de ventas, depreciaciones y amortizaciones, cuentas en moneda extranjera.

Si existen partes relacionadas, hay que considerar contar con el estudio de precios de transferencia.

Revisa todas y cada una de las deducciones hay que recordar que un tema hoy día es de suma importancia por las operaciones inexistentes.

Si hiciste la tarea antes y tienes buenos números, trata de corregir lo más posible, con el 80-20, el 80% de los montos importantes, operaciones trascendentes, para tratar de ajustar lo más posible y tener la realidad reflejada en tus operaciones para el pago de impuestos.

“Si eres un contribuyente cumplido, pero tienes que pagar un millón y abres el cajón y no tienes flujo para pagarlo, ahí es cuando rechinan los dientes”, finaliza Pacheco, de De la Paz Costemalle-DFK.

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