Moneda mexicana cerró la penúltima semana de enero 2020 con comportamiento a la baja de 0.67%, en 18.79 pesos en paridad con el dólar y logrando un máximo de 18.867 pesos. Esta depreciación fue la más acentuada desde noviembre 2019, donde se debió a una combinación de diversos factores, dentro de los cuales podemos destacar algunos de los más relevantes. A finales de enero de 2020, existen dudas por la solidez de la economía mundial y se acrecenta una incertitumbre mundial. Estos factores impactan en el peso mexicano.

Apreciación del peso se da en contexto de incremento de percepción de riesgo en los mercados financieros alrededor del mundo, donde se incrementó de igual manera la percepción de riesgo debido principalmente al brote del nuevo coronavirus en China y todo lo que podría significar, para diferentes partes de la economía asiática, una severa crisis.

La percepción de riesgo en los mercados financieros, se debe a los antecedentes chinos de un virus causante del Síndrome Agudo Respiratorio Grave (SARS, por sus siglas en inglés), que en 2002 afectó la actividad económica en su conjunto. Ante los riesgos los inversores han buscado proteger sus inversiones en monedas más seguras como el dólar, ya que el peso y otras divisas emergentes como el real de Brasil, el rublo ruso y la lira turca cerraron de igual manera en negativo.

Asimismo, la moneda mexicana ha respondido de forma negativa al mercado de capitales en el vecino país norteamericano, donde algunos de los principales índices tuvieron su peor desempeño a lo largo de la semana desde semanal desde agosto 2019. Ejemplo de esto es el S&P 500, considerado como el índice más representativo de Estados Unidos, que cerró la semana con pérdidas de 0.64%.

Posibles inversionistas también han mostrado recato a la espera de la información económica que será publicada puesto que la información más reciente muestra una actividad económica sin recuperación aparente durante el cuarto trimestre. Al cierre de la semana, Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de noviembre 2019, reveló una contracción anual de 0.8%, de acuerdo a cifras ajustadas por estacionalidad, debido a retrocesos anuales de las actividades secundarias (1.7%) y las actividades terciarias (0.3%).

Esta publicación incrementa la probabilidad de que en el cuarto trimestre el Producto Interno Bruto de México confirme una contracción trimestral moderada de 0.1%, llevando al promedio anual del 2019 a mostrar una disminución.

Así, depreciación del peso mexicano se da después de siete semanas previas donde el la moneda nacional acumuló una apreciación de 4.45%. Esta depreciación se debe a factores diversos dentro de los que destacan el coronavirus descubierto en China y la cautela de los inversionistas ante probable confirmación de estancamiento económico. Dudas en la solidez de la economía e incertidumbre global marcaron la depreciasión del peso en la última semana de enero de 2020.

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