El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) estimó un crecimiento económico más cercado al 1.0 por ciento para este 2019, como consecuencia de la falta de un clima de negocios propicio para las inversiones.

Es común que en el primer año de cada sexenio se registre una disminución en el ritmo de crecimiento de la economía, que en mayor o menor medida puede atribuirse al periodo de aprendizaje del nuevo gobierno.

El organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que esa situación debería mitigarse en buena parte si los proyectos y programas públicos fuesen más permanentes y multianuales.

Sin embargo, indicó, la economía mexicana cayó durante los primeros tres meses del año con respecto al trimestre previos, según la estimación preliminar del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

“Eso indica que en esta ocasión el debilitamiento de la actividad productiva ha sido notoriamente más pronunciado y, si la estimación es correcta, no se avizora una recuperación importante en el horizonte”, enfatizó en su análisis semanal.

En su opinión, esa estimación “no sorprende” después del desabasto de combustibles y el bloqueo de vías férreas que pudo dejar una afectación de hasta tres décimas del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con diversos organismos empresariales.

A ello se sumaron las consecuencias sobre el crecimiento de la reducida inversión, que ha caído desde el año pasado y que seguramente fue impactada de manera negativa por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

“La estimación del PIB del primer trimestre del año siembra más dudas en cuanto a la posibilidad de lograr los objetivos deseados de crecimiento económico”, insistió.

Si dicha estimación resulta acertada, el reto de revertir la tendencia se haría más urgente para alcanzar los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) de llegar un crecimiento de 4.0 por ciento o más.

El CEESP reiteró que la inversión privada es el componente idóneo para revertir la tendencia señalada por la estimación del PIB del primer trimestre, pero está la paralización de la reforma energética, que detiene nuevas inversiones en hidrocarburos, energía sostenible y en electricidad, lo que pone en riesgo la oferta para la planta productiva.

También se tienen otros anuncios del gobierno federal y que probablemente generan incertidumbre para los inversionistas, añadió el organismo privado.

Publicidad