La actividad industrial en México frenó su avance en septiembre, afectada principalmente por la caída en la construcción, lo que reforzó las expectativas de una debilidad en la recuperación de la actividad económica.

Los resultados confirmaron además que el dinamismo en la actividad productiva es generado principalmente por el sector externo, mientras que el mercado interno se mantiene débil.

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El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) bajó 0.05 por ciento a tasa mensual en el noveno mes, luego de una recuperación en los tres meses previos, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En su comparación anual, la industria retrocedió 7.5 por ciento, y con ello acumuló 19 meses en terreno negativo, superando la crisis del 2008-2009, en esa ocasión fueron 18 meses con caídas anuales.

Una racha negativa de esa magnitud solo es superada por la del 2001-2002, cuando cayó durante 20 meses al hilo.

“Es preocupante las cifras de la actividad industrial en México. Donde hay dinamismo es en el sector manufacturero, pero este es impulsado por la actividad manufacturera norteamericana, mientras que el resto de los sectores siguen muy débiles”, señaló Ernesto O’Farril, presidente de grupo Bursamétrica.

Destacó que esta caída no solo tiene que ver con la debilidad en la demanda interna, sino también por el repunte de contagios de COVID-19 que está impactando mundialmente.

“Ahora sí, no son buenas noticias”, anotó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México en su cuenta de Twitter, e indicó que la producción manufacturera creció 2.4 por ciento en septiembre, lo cual no estuvo mal, sin embargo, la construcción cayó 5.6 por ciento y las “utilities” bajaron 3.1 por ciento.

“El efecto rebote en la actividad industrial se agotó. El dato de septiembre es una mala noticia, una caída mensual implica que se detuvo el crecimiento, de por sí, la recuperación se está viendo lenta”, declaró Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base.

Factores negativos

“La caída del indicador tiene que ver con tres factores, el primero, el efecto de la reapertura económica generó cierta reactivación, pero ya llegó a su límite, hay moderación en las inversiones disminuyendo su ritmo de avance”, dijo José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico

Agregó que, en segundo lugar, la pérdida de impulso de otros sectores, como electricidad, gas y agua, que miden el pulso de la actividad diaria de empresa y hogares se desaceleró, la actividad productiva reclamó menos de estos bienes.

Y por último, el alcance de la reactivación que viene del exterior, vía exportaciones, benefició a algunos subsectores de la manufactura, pero no alcanza a tener un impulso para toda la actividad industrial.

Advierten riesgos

“Los riesgos para la recuperación han aumentado para el cuarto trimestre del 2020 ante una demanda externa que podría estar impactada por la evolución del COVID-19 y la falta de estímulos adicionales en EU”, mencionaron analistas de Banorte.

Agregaron que lo anterior sugiere que los retos para la demanda doméstica siguen elevados, lo cual seguiría siendo una de las limitantes para una mayor recuperación.

La industria de la construcción presentó una caída de 5.6 por ciento a tasa mensual en el noveno mes del año. Esta baja resultó de un decremento de 9 por ciento en el segmento de la edificación y de 0.7 por ciento en las obras de ingeniería civil, mientras que los trabajos especializados para la construcción subieron 7.6 por ciento.

Por su parte, las industrias de la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas presentaron una caída de 3.1 por ciento a tasa mensual.

En tanto, la industria manufacturera avanzó 2.4 por ciento en septiembre. En su interior, 17 de las 21 industrias manufactureras reportaron ‘números positivos’, entre las que destacó el alza de 21.67 por ciento de la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón y de 12.3 por ciento en las industrias metálicas básicas.

Con retrocesos resultó la industria de bebidas (2.2 por ciento); la fabricación de maquinaria y equipo (1.9); impresión e industrias conexas (1.2), y la industria de la madera.

En tanto, la industria de la minería presentó un avance de 0.2 por ciento a tasa mensual.

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