(SPI/ Kaleydoscopio).- Para muchas mujeres, hacer ejercicio es una obligación que deben cumplir para bajar de peso, lo que podría limitar los beneficios del ejercicio en sí y desanimarlas.

Eso dice un trabajo de Michelle Segar, investigadora de la Universidad de Michigan, quien estudió qué hace que las mujeres sean felices y exitosas, y cómo sus expectativas y creencias acerca del ejercicio fomentan o socavan su éxito.

“Una nueva comprensión de lo que realmente motiva a las mujeres podría hacer una enorme diferencia en su capacidad para incorporar con éxito la actividad física en su rutina diaria y divertirse haciéndolo”, expuso.

La investigación demostró que tanto las mujeres activas como las inactivas reportaron los mismos ingredientes para sentirse felices y tener éxito:

Conectarse y ayudar a otros ser feliz y tener éxito.

Estar relajadas y libres de presiones durante su tiempo libre.

Cumplir metas de muchos tipos (desde las compras del supermercado a metas de carrera).

Pero el estudio también encontró que para las mujeres inactivas, en particular, sus creencias y expectativas sobre el ejercicio realmente, frustran aquellas metas que las hacen sentirse felices y exitosas:

Creen que el ejercicio “válido” debe ser intenso, sin embargo quieren sentirse relajadas durante su tiempo libre.

Se sienten presionadas a ejercer para la salud o para perder peso, pero durante su tiempo libre quieren estar libre de presiones.

El éxito proviene de la consecución de sus objetivos, pero sus expectativas acerca de cuánto, dónde y cómo deben hacer ejercicio significa que no pueden lograr estos objetivos.

“El conflicto directo entre lo que las mujeres con bajo nivel de actividad creen que deben hacer cuando ejercitan, y su deseo de descomprimirse y renovarse durante su tiempo libre, las desmotiva.

“Las creencias sobre en qué debe consistir el ejercicio y sus experiencias pasadas negativas sobre eso realmente les impide adoptar y mantener con éxito vidas físicamente activas”, señaló Segar, directora del Centro de Investigación y de Políticas de Deporte, Salud y Actividad de la U-M.

“Hay importantes implicaciones de este estudio sobre cómo podemos ayudar a las mujeres a priorizar el ejercicio en su vida cotidiana”, explicó.

“Necesitamos reeducar a las mujeres para que se muevan de manera que se renueven en lugar de agotarlas, y transmitir el mensaje de que la ciencia sugiere que cualquier movimiento es mucho mejor que nada.

“Para aumentar la motivación para ser físicamente activa”, concluye, “necesitamos ayudar a que las mujeres quieran ejercitar en vez de sentir que deberían hacerlo”.

Esto puede lograrse mediante:

Reeducando a las mujeres afirmando que el movimiento puede y debe hacerte sentir bien.

Promoviendo la actividad física como una forma importante de conectarse con otros.

Reestructurando la actividad física como un vehículo que ayuda a las mujeres a renovarse y re-energizarse a sí mismas para tener éxito en sus roles y objetivos diarios.

Explicar la actividad física como un amplio continuo que considera que todo movimiento es válido y vale la pena hacerlo.

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