Aunque suspendida judicialmente, la polémica reforma de la Ley de la Industria Eléctrica preocupa al sector agrícola mexicano, uno de los más competitivos del país, porque de entrar finalmente en vigor supondría un sustancial aumento en los costes.

“En poco tiempo vamos a ver impactos muy serios al sector, que es el que más ha crecido en los últimos años en la economía”, aseguró a Efe el director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), Juan Carlos Anaya.

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El analista consideró que la reforma puede conllevar aumentos en el precio de la electricidad y, por tanto, haría perder al gremio “competitividad y rentabilidad”.

“La ventaja es que el sector va bien en el corto plazo, pero cada día esto va a aumentar costes y el Gobierno ha retirado toda clase de estímulos”, lamentó.

Según la principal patronal del país, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), esta reforma implicaría un aumento del coste de la electricidad del 17 %.

La reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador busca “rescatar” a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la empresa del Estado, del supuesto “saqueo” de las privadas y extranjeras.

El principal cambio es eliminar el criterio económico para despachar siempre primero las plantas hidroeléctricas y de combustibles fósiles de la CFE sobre las centrales privadas de renovables y de ciclo combinado.

También ordena revisar de forma retroactiva los permisos de autoabastecimiento y contratos previos del Gobierno con productores independientes de energía, además de cambiar las reglas de los Certificados de Energía Limpia (CEL) para darlos a plantas viejas de la CFE.

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