Todo aquel que tenga un amigo un poco interesado por el deporte, o que esté interesado por el deporte, sabe qué es el CrossFit. Básicamente, es un tipo de entrenamiento de alta intensidad, propio de militares o policías, adaptado para el ciudadano de a pie que mezcla diferentes disciplinas y en el que el sentimiento de equipo y comunidad es una parte imprescindible. Para aquellos que consideren que el gimnasio es un lugar aburrido y solitario, el CrossFit es su respuesta.

Glassman compró esta casa en 2016. Anteriormente había pertenecido al actor Sam Worthington, protagonista de ‘Avatar’. El empresario pide por la casa 1,10 millones de euros más de lo que pagó él

Y qué respuesta. España es el séptimo país del mundo donde esta técnica tiene más aceptación. A nuestro país llegó en 2010, quince años después de su creación en 1995 en Estados Unidos. Su ideólogo se llama Greg Glassman (Los Ángeles, 1956) y CrossFit es una marca registrada. Los centros que imparten su técnica deben pagar una licencia y sus monitores, un curso de formación. En 2019, según datos oficiales de la compañía, había 15.000 centros afiliados en 150 países. Como consecuencia, CrossFit es un negocio gigantesco (que Forbes valoró en casi 3.600 millones de euros en 2015) y su creador un multimillonario. Todo gracias a un proyecto que comenzó a medias con su mujer Lauren (de la que lleva divorciado desde 2013 y con la que tuvo cuatro hijos) tras el éxito que tuvo su gimnasio en Santa Cruz (California), cuyos efectos inmediatos entre los alumnos y el buen boca a boca le valió una cartera enorme de clientes.

El éxito global de CrossFit le ha permitodo, por ejemplo, hacerse con esta propiedad de 45.000 metros cuadrados en la isla de Kauai (Hawái), que ahora ha puesto a la venta por ocho millones y medio de euros. Se trata, en realidad, de dos propiedades que están unidas y que el empresario vende o bien por separado o bien juntas. La más costosa se vende por unos 6.300.000 euros y es la que incluye la mansión. No es especialmente grande: se trata de una planta baja con tres dormitorios y, por supuesto, un gimnasio, que para eso es propiedad de un gurú del ejercicio físico. ¿Pero quién quiere estar dentro cuando fuera el paisaje es tan espectacular? Eso sí, incluye lujos como un enorme porche con vistas al océano, yacusi al aire libre y piscina de agua salada a la sombra de las palmeras. En el enorme terreno también hay una cancha de baloncesto.

La otra propiedad adyacente se trata de una finca que se vende por 2.250.000 euros. No tiene construcción y consiste en un enorme terreno con unas cien palmeras y espacio de sobra para que su afortunado comprador haga allí lo que desee. Alrededor de ambas fincas solo está el océano y todo el verde del día. Quien viva aquí y monte una fiesta no molestará a nadie.

Glassman compró esta casa en 2016. Anteriormente había pertenecido al actor inglés Sam Worthington, protagonista de Avatar. Según informa Los Angeles Times, el empresario pide por la casa 1,10 millones de euros más de lo que pagó él, así que esta venta podría hacerle todavía más rico. Según el Washington Post, su fortuna personal podría ser de noventa millones de euros. ¿Quién quiere una casa en Hawái cuando probablemente puedes tener tu propia isla?

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