“No es que el costo sea menor, cerca de el 75% de las pequeñas y medianas empresas lo absorben y se pueden ver en grandes problemas por este cambio. Aunque el tema del dinero no es el principal ni el más importante en esta discusión, pues primero es la salud de los consumidores, no queremos desviar la discusión”, señala Lorena Cerdán, directora general de ConMéxico, que agrupa a las empresas de alimentos y bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y productos de cuidado personal y del hogar.

Esta propuesta fue aprobada por la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el 24 de julio –que implica una reforma a la Ley General de Salud–de manera muy general— para obligar a las empresas de alimentos y bebidas a incluir un etiquetado frontal más informativo en el que adviertan del alto contenido de sodio, azucares y grasas en los productos que sean factor de riesgo para la salud de sus consumidores.

Cerdán asegura que esta reforma aleja a los consumidores de conocer las porciones que están consumiendo de calorías, azúcares y sodio, y sería más complicado para ellos comparar productos similares. Además elimina el derecho a conocer la información del producto pues no lo describe tal y como es, lo que llevaría a un retroceso en la información que hoy tienen los consumidores mexicanos.

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