La emisión global de bonos verdes han alcanzado un total de 219,400 millones de dólares en lo que va de este año, monto que aún se encuentra por debajo de las expectativas de Climate Bonds Initiative (CBS), que estimó que para finales del 2020 se alcanzaría la cifra de 350,000 millones de dólares.

Incluso, la cantidad de recursos captados con las colocaciones acumuladas se encuentran todavía por debajo de lo alcanzado en el 2019, cuando corporativos, banca de desarrollo, gobiernos locales y federales en el mundo recabaron un total 265,400 millones de dólares.

Este mercado se vio opacado por la pandemia del Covid-19 y ante la preferencia que tomaron los bonos sociales para combatir el daño causado por este suceso sin precedente. Pero a pesar de ello, las emisiones en el mercado mundial de bono verdes se han mantenido ante los riesgos ambientales, sociales, económicos y financieros que también supone el cambio climático.

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“Con un número récord de emisiones tras el lanzamiento de varios bonos verdes soberanos y la diversificación general de los emisores, 2020 ha sido otro gran paso adelante para el mercado de bonos verdes”, consideró AXA Investment Managers, un gestor mundial de activos.

“Los bonos verdes representan una herramienta apropiada para canalizar las inversiones hacia necesidades de financiamiento de transición, y el 2021 será otro año récord para el mercado, que probablemente alcanzará un billón de dólares”, añadió la institución.

Incluso enfatiza que el impacto de los bonos verdes va más allá del beneficio medioambiental. De acuerdo con su mapeo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), alrededor del 25% de las inversiones en este tipo de instrumentos contribuyen a un beneficio social, buena salud y bienestar,  así como generación de empleos y crecimiento económico.

Por ejemplo, agrega, invertir en energía renovable contribuye a producir energía limpia, lo que ayudará a reducir la contaminación y, por lo tanto, beneficia a la salud en general.

Un bono verde es un instrumento de deuda mediante el cual los inversionistas financian activos u operaciones sostenibles dentro de una empresa, con un enfoque directo en reducir el impacto ambiental y para mejorar la influencia que una empresa tiene sobre el medio ambiente.

Según Amundi, un gestor de activos global, “el mercado de bonos verdes ha aumentado exponencialmente desde la primera emisión en 2007. No obstante, sigue existiendo un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda debido al enorme apetito de los inversionistas institucionales con enfoque ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG por su sigla en inglés)”.

Algunos de los emisores de este año fueron los soberanos con Alemania, Egipto, Hungría, Suecia y los Países Bajos, así como las marcas de automóviles Daimler AG, Volkswagen, Volvo. Así como la firma financiera Barclays, KFW, el banco de desarrollo de Alemania y la compañía del sector de energía Iberdrola.

Coca-Cola FEMSA (KOF) emitió su primer bono verde en el mercado internacional y Fibra Prologis, fideicomiso inmobiliario industrial, debutó en este mercado.

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