Después de 20 meses de pandemia, el mercado de trabajo ha retornado a sus niveles de ocupación previos a la emergencia sanitaria, pero con una nueva configuración que se traduce en una mayor cantidad de personas trabajando por cuenta propia, en la informalidad, con bajos ingresos o sin prestaciones y contratos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el tercer trimestre de 2021 el mercado laboral registró 777,780 ocupados más de los que había en el primer trimestre del 2020, período previo al impacto de la pandemia. Sin embargo, el 57% de este incremento se concentra en el trabajo por cuenta propia y el 26% en el trabajo no remunerado.

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Ana Gutiérrez, coordinadora de Comercio Exterior y Mercado Laboral del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), considera que la calidad del empleo se ha deteriorado a lo largo de la recuperación debido a la insuficiencia del mercado por generar oportunidades de trabajo. “No hay suficiente empleo estable y con más certidumbre en la economía”.

A pesar de la recuperación de puestos de trabajo, el mercado laboral tiene un nuevo rostro que evidencia un retorno en condiciones adversas para los trabajadores, coinciden especialistas.

Sólo 9% de las personas que se sumaron a la población ocupada en los últimos 20 meses lo hizo en un empleo subordinado. Pero durante la recuperación del mercado laboral el acceso a esta condición de trabajo no ha sido garantía de tener mayor protección y seguridad, en comparación con el nivel pre-crisis, disminuyó en 185,591 plazas el trabajo subordinado con prestaciones.

“Aunque ya está en niveles prepandemia, no es el mismo mercado laboral. Buena parte de la recuperación se ha dado en la informalidad, en la subocupación y con salarios menores a los previos a la pandemia”, expuso Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

El avance del mercado laboral en el último año es de claroscuros y las condiciones adversas en las que se encuentra la fuerza de trabajo, pese a recuperar los niveles de ocupación, también se reflejan en que el 87% de los puestos creados en los últimos 20 meses se encuentran en la informalidad.

“La buena noticia es la mejoría en el número de personas que está trabajando. El problema es la calidad del empleo. El retrato es similar a lo que desafortunadamente augurábamos, una mejoría acompañada de una precarización del empleo en general”, afirma Carlos Ramírez, director de Desarrollo de Negocios de Integralia Consultores.

En ese sentido, Ana Gutiérrez señala que uno de los factores que ha influido en la recuperación de la ocupación a costa de la calidad del trabajo es la falta de planes de apoyo. “Mucha gente no tiene seguro de desempleo o recursos guardados para sortear una crisis y tienen que tomar lo que haya, aunque sea subocupación o informalidad, porque requieren de esos ingresos”.

Además del aumento en la precariedad, entre julio y septiembre la tasa de desocupación pasó de 3.4 a 4.2% en comparación con el primer trimestre de 2020. Aunque este aumento sugiere que más personas perciben un mejor entorno para buscar empleo.

Sin embargo, al considerar a los inactivos “disponibles”, el desempleo abierto aumentó a mayor ritmo, ubicándose en un nivel de 15.5% de la fuerza laboral potencial, un incremento de 3.3 puntos porcentuales respecto al nivel prepandemia y lo que se traduce en 2.5 millones más de personas con la necesidad de encontrar empleo.

“No podemos hablar de una recuperación completa del mercado laboral. Probablemente tome años regresar a donde estábamos antes de la pandemia, que de por sí, no era un buen lugar”, subraya Gabriela Siller.
Campo lidera recuperación

El sector primario es el responsable del 64% de los nuevos puestos de trabajo creados en el último año y medio; en cambio, la actividad industrial sólo abarca el 3% de la ocupación generada entre el primer trimestre de 2020 y el tercero de 2021, lo que evidencia el margen de ganancias que aún posee.

En términos generales, el sector de servicios también retornó a sus niveles prepandemia, el 21% de los nuevos puestos de trabajo está en este renglón. Pero al interior de este rubro, algunas actividades siguen por debajo de sus dimensiones previas a la emergencia sanitaria, como los servicios en restaurantes y alojamiento, los cuales tienen un déficit de 151,782 plazas, los servicios diversos registran un rezago de 222,480 ocupados y el empleo en gobierno y organismo internacionales está 185,886 plazas por debajo de lo observado en el primer trimestre de 2020.

En tanto, pese a que el nivel de ocupación entre julio y septiembre del 2021 supera las proporciones de lo reportado antes de la emergencia sanitaria, por nivel de ingresos el único grupo que creció fue el de personas que gana hasta un salario mínimo, es decir hasta, 4,307 pesos al mes. A este renglón se sumaron 1.4 millones de ocupados.

El resto de los perfiles salariales han disminuido su nivel de ocupación. Las caídas más fuertes se registran en los grupos con percepciones mensuales de entre dos y tres salarios mínimos y con ingresos de entre tres y cinco salarios mínimos, renglones donde los puestos de trabajo se redujeron en 1.2 millones y 153,094 plazas, respectivamente.

“Por un lado había necesidad de regresar al mercado laboral, pero al encontrarse con un mercado de trabajo bien complicado y la necesidad de tener un ingreso llevó a las personas a recurrir a cualquier chamba. Eso explica por qué tanto trabajo por cuenta propia y también los niveles salariales que se están viendo con condiciones complicadas”, señala Carlos Ramírez.
Recuperación sin apoyo

“No hubo demasiados a apoyos a las empresas para impulsar y apuntalar la recuperación o incluso mantenerlas abiertas, pero tampoco hubo acciones para buscar incentivos fiscales o reducción en los costos y así se vuelve más difícil que el empleo que se recupera sea de buena calidad”, opina Ana Gutiérrez.

Desde la perspectiva de Carlos Ramírez, los indicadores que se mantienen afectados son el resultado de una recuperación que se presentó de manera natural, sin medidas concretas que ayudaran a un retorno al mercado laboral en mejores condiciones.

“Se dejó al mercado laboral recibir el impacto completo de la pandemia. No existe un indicador que nos permita ver lo que hubiese pasado con determinadas medidas, pero la realidad es que la recuperación ha sido muy lenta y con un trabajo más precarizado”, comenta Carlos Ramírez.

Los especialistas coinciden en que la pandemia profundizó los problemas estructurales del mercado laboral y aunque aún es prematuro visualizar si algunos indicadores quedarán dañados a largo plazo, es un hecho que la emergencia sanitaria ha implicado retrocesos en algunos avances que se habían alcanzado en materia de trabajo.

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